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miércoles, 23 de febrero de 2011

LOS ESFUERZOS, SI SON POR UNA BUENA CAUSA, CUESTAN MENOS







Desde que participo en competiciones populares, una de las cosas que más me han gustado,  aparte de disfrutar haciendo deporte, es vivir el buen ambiente que se crea entre los participantes. Como la inmensa mayoría sabemos que la victoria y los premios están fuera de nuestro alcance, y que por lo tanto el objetivo es pasarlo lo mejor posible haciendo lo que más nos gusta (bueno, lo segundo..., je, je, je), se crea un clima de camaradería y de buen rollo, en el que te sientes parte de una gran familia.





Estos buenos valores que inculca la práctica deportiva se dejan notar mucho también en la gran predisposición a apoyar causas solidarias. En muchas carreras, como en la Nocturna, las de Camas, Alcalá de Guadaira.... se participa con un kilo de comida, o la inscripción se dedica a ayudas benéficas. Por poner otro ejemplo, el próximo 10 de Abril tendréis en Jerez el I Duatlón Cross Solidario,  organizado por el C.D. Manteka y el  club Triatlón Xerez, los fondos recaudados se donarán a las asociaciones Down Jerez-Aspánido y Rolucan (Rota Lucha Contra el Cáncer).






A poco que naveguéis por Internet, os encontraréis muchas más iniciativas de este tipo: entre los blogueros más cercanos tenéis a Miguel Ángel con su proyecto Ironman Vs Cáncer, de los triatletas más conocidos por los que sóis Titanes está Ramón Garcia que colabora con Adica, o todo un campeón del mundo de paratriatlon como Emilio Molina y creador de Triforcauses, a nivel de clubs, Los Jartibles están muy implicados con el Síndrome de Rett a través de su iniciativa "Yo también empujo del carro", y por último en distancia Iron Man está la Extreme Man 226 Salou Costa Daurada, la cual está asociada con la página http://www.migranodearena.org/.





Todas ellas, y muchas más que no cabrían en esta entrada, me parecen muy elogiables y dignas de vuestro apoyo y ayuda. En mi caso particular, quiero aprovechar la ocasión para daros a conocer una en la que va a participar mi amiga María, otra de las que tengo pendiente de presentaros en el blog a poco que coincidamos en una carrera con tiempo para ello. La ONG Intermon Oxfam organiza anualmente la carrera Intermón Oxfam Trailwalker en distintos países, siendo este año la primera vez que se celebra en España. Aunque podéis ampliar información pinchando en el enlace, se trata de que cada equipo de cuatro corredores recorra juntos 100 Km. de trail en menos de 36 horas, y que consigan recaudar todo el dinero que puedan para un proyecto solidario, que este año se trata de facilitar el acceso al agua potable en Etiopía, donde se emplean hasta 6 horas diarias para conseguir agua en manantiales y ríos, y de lo que se trata es que puedan acceder a agua potable por otras vías y no tengan que desplazarse. Su equipo es el Deal Walkers, por si os animáis a hacerle alguna aportación.






En definitiva, si somos capaces de realizar muchos esfuerzos físicos con el fin de mejorar nuestra salud y nuestro estado de forma a través de los entrenamientos y las competiciones, también podemos hacer cada uno un pequeño esfuerzo económico dentro de nuestras posibilidades para ayudar a mejorar las condiciones de vida de mucha gente que no han tenido nuestra suerte de nacer en zonas más desarrolladas y/o sin sufrir enfermedades o discapacidades crónicas. Basta con sacrificar la inscripción a una carrera, o dejar de salir una noche a cenar o de marcha, para saborear la satisfacción de saber que esa pequeña renuncia hará un poco más feliz a alguien que necesita más ese dinero, y sentir que hemos colaborado para que nuestro mundo sea un poco mejor y más justo.





domingo, 20 de febrero de 2011

ATASCO MATUTINO Y DOMINICAL - Episodio I




Todos los que viváis en una ciudad de cierto tamaño donde tengáis que utilizar algún medio de transporte para desplazaros a vuestro centro de trabajo o de estudio, estaréis familiarizados con los tradicionales atascos de las horas punta, coincidiendo con los horarios de entrada y salida. Se supone que los fines de semana, exceptuando los traslados a la playa en verano, a las estaciones de esquí en invierno, los alrededores de los estadios de fútbol cuando hay partido o de los centros comerciales en época de rebajas o Navidad, suelen ser más tranquilos y las calles se encuentran más despejadas.






Sin embargo, esta mañana se ha producido en Sevilla un atolladero o aglomeración que no encaja en ninguna de las categorías arriba descritas. Ni siquiera en cuanto a los protagonistas del mismo, puesto que no eran vehículos a motor en sus diferentes vertientes de tamaño, funcionalidad, cilindrada o número de ruedas, sino que se trataban de personas a pie, corredores de variada edad y preparación. Me refiero a la primera carrera popular de Distritos, concretamente la del Distrito Macarena, con salida y llegada en el poco conocido para muchos sevillanos Parque de Miraflores. 







Ni siquiera la temprana hora de salida (9:30) ha sido capaz de enfriar los ánimos de los participantes. Han sido más de 4.000 los que se han enfrentado a la distancia de 9.400 metros, repartida entre las calles del barrio y los últimos tres kilómetros dando vueltas por el interior del parque. Quizás entre el publico masculino algún ingenuo creyera que la protagonista del cartel anunciador fuese a entregar los premios personalmente, el caso es que el éxito de la convocatoria creo que ha superado las expectativas más optimistas.






Considero que la gran acogida de la convocatoria, aparte de la buena organización que siempre atesora el IMD de esta ciudad (para las pocas cosas públicas que funcionan bien, qué menos que reconocerlo) y el auge de la afición a correr en los últimos años, es lo adecuado de la distancia: no demasiado corta para que los más preparados la afronten como un buen entrenamiento, lo suficientemente larga como para ser un desafío atractivo para los que se estén iniciando, y en situaciones intermedias como la mía, un test de calidad donde medir los avances conseguidos en cuanto a ritmos y velocidad media se refiere.






La llegada al parque, aunque con tiempo suficiente, un poco caótica para conseguir aparcar debido a la gran afluencia. De animador-speaker, nuestro sempiterno, elocuente y a veces un poco cansino Javier Cabrera. Las lluvias de la noche anterior han convertido la calle central de albero en un barrizal, y allí nos encajonan cual inocentes y tiernas ovejitas en un corral a los ansiosos participantes, deseando que dieran la salida, la cual se retrasó un poco a causa de la masificación.






El caos en el momento del arranque fue muy similar a la Nocturna: los que nos encontrábamos dentro de las vallas intentando no meternos en los charcos de en medio concentrados en los extremos pegados a las vallas, los más avispados corriendo por fuera, al llegar a la puerta un tapón para llenar varias piscinas olímpicas, y cuando salimos a la calle la anarquía no decrece: por medio del asfalto tratar de adelantar es una proeza, faltó poco para que alguno lo intentase saltando a piola por encima de los más lentos, los grupetos de amigos o clubes que hacen piñas y no dejan espacios entre ellos lo ponen más difícil todavía, la solución más utilizada es subirse a las aceras y por esas estrecheces, sorteando alcorques y bordillos, tratar de avanzar como sea posible.






No llevo reloj con GPS, pero seguro que a base de subidas y bajadas de aceras, y tomando las curvas por fuera buscando espacio libre, he añadido un buen puñado de metros al recorrido. Trato de recuperar todo el tiempo perdido por no situarme con tiempo en la salida, y a duras penas los consigo desde el 1 y pico (cuando se empezó a estirar un poco el grupo y a aparecer más hueco) hasta el 4. A partir de ahí la situación se estabiliza, me encuentro a gente con un ritmo más similar al mío donde no es tan fácil adelantar, pretenden encauzar la marea humana en un único carril con conos de tráfico, pero el volumen de corredores demanda más espacio, y muchos vamos por fuera.








Por más que lo intento, no consigo que el ritmo de carrera vaya por debajo de 4' 30" el kilómetro, que era el objetivo: el esfuerzo adelantando hace que baje a entre 4' 40" y 4' 50". Poco antes de volver a entrar en el parque, un señor con megáfono poseedor de una voz cavernosa y lúgubre, digno merecedor de doblar a Darth Vader, nos dice "TODOS VAIS A LLEGAR". Aún no me ha quedado claro si lo que estaba intentando era animarnos (llegar a la meta) o  acojonarnos (¿al Lado Oscuro?, ¿a la caja de pino?) 






En los últimos kilómetros dentro del parque, no sólo no adelanto a casi nadie, sino que más bien soy yo el adelantado por los que han regulado mejor el esfuerzo: nuevamente los muslos cargados (ya me he convencido de que debo darme masajes de descarga), las molestias en los tendones tras las rodillas, tocados por nadar con las aletas ... Entro en meta en un tiempo oficial (desde el pistoletazo) de 45' 30", y real (desde que pude dar más de dos pasos seguidos) de 44' 45". En ambos casos, la velocidad conseguida es peor que en la media maratón de La Cartuja. Para la próxima carrera, tendré que situarme mejor en la salida, regular mejor y tratar de llegar más fresco de piernas.




Para ir concluyendo, en mi opinión hay que intentar evitar que estas carreras mueran de éxito. Por lo que me comenta mi amigo Javi (en la próxima carrera os lo presentaré más a fondo, como él se merece), con el cual no pude coincidir pero que Pilar si consiguió "cazar", hace apenas 7 u 8 años eran menos de mil los que hacían estas carreras. También ayuda el hecho de que sean gratuitas, pero si además de mantener el carácter de popular se trata de fomentar un poco la competitividad de poder correr a un buen ritmo, tendrán que inventarse algo de salidas espaciadas por grupos de edad, marca acreditada, número de dorsal o algo parecido, porque si no es difícil correr con un mínimo de comodidad.

lunes, 14 de febrero de 2011

LA EPICA TIENE MAS DE MIL CARAS



A pesar de que como aficionado al deporte siempre me haya sentido atraido por los maratones, debido a toda la carga de historia y leyenda que arrastran desde hace ya nada más y nada menos que 2.500 años, al considerarlo algo lejano e inalcanzable nunca había asistido como espectador a ninguno, y eso que el de Sevilla siempre ha pasado cerca de casa de mis padres, pero como si fuera mostrando despecho hacia una novia que te rechaza, lo ignoraba, volvía la cara y miraba para otro lado.





Esa deuda por falta de interés la he saldado con creces en la edición de este año. Ahora que me he aficionado de verdad a los deportes de resistencia, que veo cómo mi forma física va mejorando de forma lenta pero firme conforme pasan las semanas y los meses de entrenamientos y competiciones, que empiezo a plantearme seriamente la posibilidad de enfrentarme a un maratón con capacidad suficiente para terminarlo, era el momento de vivirlo de cerca para prepararme también psicológicamente a lo que esta carrera significa y demanda a los que se atreven con ella.



Con más motivo aún, gracias a la blogosfera vas conociendo cada vez a más y más buena gente que comparten esta afición contigo, y que hoy se enfrentaban a este gran reto de correr hasta el límite de sus fuerzas, quería compartir esos momentos tan especiales con ellos aunque fuese desde "el otro lado", a pie de acera, correr unos pasos con ellos y darles mi ánimo y transmitirles mi enhorabuena por conseguir acabar la carrera y por cumplir sus objetivos. Es una gran alegría poder decir que todos ellos lo lograron, podrán contar a sus amigos, a sus hijos y a sus nietos que han completado la hazaña de correr una maratón, y además dentro de los objetivos que se habían marcado: menos de 3 horas, de 3 y media, o mejorar su marca, o simplemente acabarlo.




Me acerqué con Pilar primero a ver pasar la maratón por el punto más cercano a mi actual casa, en le cruce de la Avenida de Andalucía con la Ronda el Tamarguillo. Al ser una zona no residencial y en domingo, estaba un poco desangelada, así que con una Sevici remonté un poco hasta el Km. 20, en la confluencia de Santa Clara con Montesierra. Aquello ya era otra cosa, coincidió además con los primeros grupos grandes, nada más de pensar lo que cansa una media maratón y que aún les quedaba correr otra media, daba vértigo. Bici arriba, bici abajo, conseguí ver a Oscar, a Fernando y a Lay, y hacerles una foto desde la bici como buenamente pude.


Después de esta primera toma de contacto, nos montamos en el coche, y rodeando la ciudad por la SE-30 y callejeando luego conseguimos llegar hasta Los Remedios, donde esperé a Oscar para acompañarlo y animarlo en los últimos kilómetros. Ya empezaba a tener problemas de agarrotamiento en las piernas, poco a poco consiguió llegar hasta la meta y lograr su objetivo: bajar de 3h 30'. Tras entrar él en el estadio, me quedé en la última curva antes de encarar en el estadio, donde empezaba el tramo de vallas, y ahí fui esperando a todos los conocidos para acompañarlos en ese último tramo hasta entrar en el tunel sur. Allí pude ver y acompañar a muchos más: a Manu, Lay, Manuel, Selu, Jonathan, Adrián, Luisfi... A Carlos me dió tiempo de retroceder un poco más y acompañarlo un rato más largo. Pero también me quedé con la ganas de conoceros a muchos de vosotros: a Álvaro, Alberto, Jose Ramón, Ricardo, David-Matraca, David-Waltrapa, Luisma, Jan...



Mientras esperaba, veía pasar a todos los corredores que iban llegando al estadio, y ésa fue la inspiración para el título de esta entrada: ver cómo cada una de esas caras reflejaba el cansancio, el dolor y el agotamiento, pero también la ilusión, la alegría y la emoción de ver el fruto de sus esfuerzos. Con independencia de la edad, experiencia, condición física o estado de forma, dando igual si era el primer maratón o ya llevaban varias muescas en sus zapatillas, de si lo hacían en los primeros puestos o quedaban de los últimos, sin importar si lo hacían bastante enteros o rotos de tanto sufrir, todos y cada unos de los 3.899 que acabaron la carrera eran GANADORES, y podían sentirse como HÉROES. Dentro de su acelerado y fatigado corazón seguro que sintieron la emoción de dar las últimas zancadas dentro del estadio al calor de los aplausos de reconocimiento a su esfuerzo y coraje, cada uno lo viviría a su manera, y por cualquiera de ellos me hubiese cambiado por saber cómo se sintieron.





Así que esa semilla que tanto tiempo ha estado sembrada durmiendo, y que en los últimos meses he ido regando, ahora ha recibido el abono necesario para empezar a crecer. El año que viene, si ningún contratiempo lo impide, el maratón de Sevilla tendrá en mí a un loco más entregado a la tan extraña relación de amor-odio que se entabla entre los corredores y ella. Por ese reto lucharé y por ese sueño entrenaré con más fuerza si cabe. Espero por tanto contaros la próxima maratón de Sevilla desde dentro, al lado de mucho de vosotros pero en esta ocasión desde la línea de salida. ¡Ojalá lo consiga!

jueves, 10 de febrero de 2011

VA POR ELLAS, VA POR TODOS VOSOTROS





Los que hayáis entrado los últimos días en el blog, habréis notado un pequeño cambio, ya que he sacado a relucir una faceta hasta ahora desconocida para vosotros, mi parte pastelosa y romántica, y por aquello de que se acerca San Valentín, he cambiado el estilo de la música de instrumental y relajante a melódica y sentimental.







Es por este motivo que no quiero dejar pasar la ocasión de rendir un sincero homenaje a nuestras compañeras en la carrera de la vida. Y antes de continuar que quede claro que hablo en femenino porque desafortunadamente la mayoría de los que practicamos deportes de resistencia somos hombres, ojalá en este aspecto como en muchos otros hubiera una igualdad real y efectiva, en vez de perder el tiempo con chorradas como lo de jóvenes y "jóvenas".







Y es que del mismo modo que nuestros músculos se apoyan para moverse los unos en los otros, que los huesos comparten la tarea de soportar el peso de nuestro cuerpo y que los alimentos son la fuente de la energía que necesitamos, sin el apoyo y comprensión de ellas difícilmente podríamos llevar a cabo nuestra afición, por la paciencia con la que soportan el tiempo que les quitamos de estar a su lado, por la ayuda que nos prestan en muchos momentos y por el ánimo con el que nos empujan desde que tomamos la salida hasta que cruzamos la meta.






A veces no nos lo confiesan, pero al igual que nosotros tenemos lesiones y bajada de forma, ellas también tienen momentos de flaqueza: les duele sacrificar el tiempo libre que les robamos, aunque sea sólo una hora,  se preocupan porque podamos tener lesiones o desfallecimientos, nos vigilan desde la orilla cuando nadamos, aguardan inquietas a que lleguemos de las salidas en bici sanos y salvos, y vigilan que nuestro corazón funcione bien mejor que cualquier pulsómetro.




Desde aquí por lo tanto aprovecho para daros las gracias a todas, porque sin vosotras no sería posible que estuviéramos disfrutando de nuestros entrenamientos y carreras. Os doy las gracias a las que no os conozco y a las que sí, y por supuesto y muy especialmente a la que he tenido la bendita suerte de conocer y que se fijara en mí, que se pega muchos madrugones los fines de semana para acompañarme y que con tanto interés recoge en fotos y vídeos mis esfuerzos por ser tan buen deportista como ella lo es como mujer, como persona y como esposa. Muchas gracias, Pilar, de todo corazón.





Y antes de que tengáis que coger un pañuelo para secaros alguna lagrimita si os habéis emocionado con estas sinceras palabras (es coña, je, je),  también por cuestiones de fechas se aproxima otro momento muy especial, el que muchos lleváis semanas y meses esperando que llegue, dedicándole vuestros entrenos y esfuerzos con gran ilusión y empeño, siguiendo concienzudas y elaboradas planificaciones, observando vuestras evoluciones y vuestros ritmos, una fecha marcada en rojo y a fuego en vuestras mentes, nada más y nada menos que la MARATÓN DE SEVILLA. 






Aunque este año todavía no vaya a disputarla, será también un momento especial para mí: por primera vez me acercaré a verla, comenzará la cuenta atrás para tratar el año que viene de enfrentarme a ella y tratarla de dominar (si se deja, claro), era algo que siempre he visto como muy lejano y casi imposible, pero ahora empiezo a mirarla con respeto y prudencia, pero con decisión y coraje en demostrarme que yo también puedo ser uno de los temerarios que se enfrente con ella. Será también una ocasión estupenda de conocer en persona a muchos de vosotros a los que hasta ahora sólo nos hemos visto y leído a través del monitor, de reencontrarme con los que ya conozco, y de animaros y apoyaros con todo mi empeño a que logréis vuestro objetivo de acabarla y hacerlo además en el tiempo que os hayáis fijado como reto.




Vaya desde aquí por tanto todo mi ánimo para todos y cada uno de los más de 4.000 valientes y encorajinados corredores que se plantarán el domingo frente a la línea de salida, muy especialmente por aquellos que conozco en persona o a través del blog. Perdonadme si se me olvida alguno de vosotros, trataré de citaros a todos aunque sea alfabéticamente porque todos llevaréis el dorsal número 1 de campeones por igual para mí: Adrián, Alvaro, Antonio, Carlos, David, Fernando, Jonathan, Jose Enrique, Jose Ramón, Luisma, Manolo, Miguel Ángel, Óscar, Ricardo, Selu, Tomás ...  ¡MUCHA SUERTE A TODOS!

viernes, 4 de febrero de 2011

MAS PATOSO QUE NUNCA

Como este finde no compito (¡se hace raro, verdad? ;-D), aprovecho para contaros mis avances en el curso de natación, ahora que ya he pasado el ecuador: me han vuelto a subir de nivel, ¡ya voy por el cuarto! Sienta muy bien eso de pasar de curso, ver que te ponen ejercicios más exigentes y con mayor volumen. También se nota la diferencia de compartir la calle con nadadores de un nivel superior, eso hace que el ritmo sea más homogéneo y no tener que hacer tantos adelantamientos.






Otra novedad que ha implicado el "ascenso" ha sido el verme obligado a seguir equipándome: esto del deporte será muy rentable para la salud, ¡pero no para la economía! En esta ocasión me ha tocado comprarme un par de aletas, con el fin de realizar ejercicios específicos de piernas. Para alguien como yo que siempre ha sido un poco manazas y ganso, el verme con los pies así me ha hecho sentirme muy dentro de mi papel, je, je.





Cuando este jueves me las he puesto por primera vez, al estar dentro del agua y notar cómo el peso de ésta te hundía los pies hacia abajo, parecía como si las piernas pesaran el doble o el triple. Luego, una vez empezados los ejercicios, no me ha sido fácil adaptarme: cuesta mucho más mover las piernas y mantenerlas a flote cerca de la superficie, a veces notas que tu ritmo es más elevado, pero en otras ocasiones parece que llevas un lastre, en lugar de tener mayor propulsión.





También se me ha juntado el dolor del tendón en el pie derecho, del cual aún no me he recuperado, que me dificultaba el estiramiento del tobillo y realizar el movimiento del aleteo. Por instinto he tratado de sustituirlo flexionando desde las rodillas, pero la monitora me ha avisado que eso no es recomendable, pues es muy fácil lesionarse a causa del sobreesfuerzo. Menos mal que las piernas las tenía bastante descansadas, si llegamos a hacer estos ejercicios el martes, sólo dos días después de la media de La Cartuja, me hubiera costado todavía más.




Pero por mucho que cueste realizar estos esfuerzos, lo importante es saber ver los resultados: en los largos finales de descarga, ya sin aletas, he movido las piernas con mucha más fuerza y velocidad que otros días, ya voy notando cómo se van fortaleciendo esos músculos que tenía menos ejercitados, ahora toca probar el resultado en forma de tiempo haciendo series cronometradas este finde, a ver si se notan los progresos. Ya os lo contaré, que descanséis estos días del trabajo y disfrutéis de los entrenos y/o las competiciones, aunque suene contradictorio.

domingo, 30 de enero de 2011

CON UNA LIEBRE DE LUJO



Hoy domingo hemos completado mi particular trilogía de Enero de pruebas duras y exigentes. En Écija subimos el listón de distancia máxima recorrida y tiempo consecutivo corriendo, aunque con sensaciones contradictorias por lo que sufrí en los últimos kilómetros. En el Duatlón me estrené en esta modalidad, satisfecho con el hecho de acabarlo e ir mejorando mis ritmos medios, a pesar de lo retrasado que quedé en la clasificación. Y por último, hoy muy contento con el tiempo realizado, pero sobre todo verdaderamente agradecido por la ayuda recibida.



AL LADO DE UN MAESTRO


Y esto es debido a que en esta media maratón de la Isla de la Cartuja (por cierto, muy bien organizada por el Club Atletismo San Pablo) la he realizado de una forma muy distinta a las anteriores: en lugar de ir solo a mi ritmo, o de adaptarme al ritmo de otros corredores desconocidos, he contado con la inestimable compañía de mi compañero de trabajo Diego, el cual fue también mi relevo en la carrera a pie en el Desafío Doñana. Cuenta con mucha más experiencia corriendo que yo, posee una MMP de 1h 26', y hoy seguro que habría podido bajar con facilidad de 1h 35', pero en lugar de ello su propósito ha sido ayudarme a mejorar mi marca, y os puedo asegurar que sin su colaboración el resultado de hoy habría sido bien distinto.



Llegamos Pilar y yo al Parque del Alamillo con suficiente antelación, aunque la mañana estaba fresca, hacía un sol muy agradable. Nada más entrar vemos a Carlos-Últimos Metros. Nos saludamos y charlamos un rato, ¡fallo que no nos hicimos la foto! Vamos hacia el cortijo a dejar el macuto en el guardarropa, allí encontramos a Oscar-Tricaletero que había venido con Sonia, y al salir de cambiarme ya me reúno con  Diego. Un poco de estiramiento, y nos situamos en la salida bien posicionados, de los primeros y un poco retirados de los altavoces, ya que el speaker castiga demasiado los tímpanos con el volumen.


Se da la salida con puntualidad británica. No hay demasiado atasco, y desde el principio marcamos un ritmo vivo, con la idea de coger un poco de tiempo de renta para defenderlo después. El objetivo era ir a 4' 40"/Km. para poder bajar sin problemas de 1h 40'. Hacemos los primeros kilómetros bastante por debajo, ayudados por la genial "Carros de Fuego" sonando a todo volumen en San Jerónimo. ¡Qué gran idea amenizar las carreras con música! Ojalá cunda el ejemplo. Diego va pendiente de mi todo el rato: "no hables tanto", "ponte detrás, a cubierto del aire", "bebe menos agua" Es mejor que siga sus consejos, él sabe bien cómo manejarse en estas carreras.


Volvemos a el Alamillo, allí vuelvo a ver a Pilar, marcamos unos parciales verdaderamente buenos: Km. 8 en 36 minutos, Km. 10 en 45 y medio. Es un tiempo de lujo para mí, pero por desgracia aún no es sostenible. Mis sufridos y castigados muslos necesitan un merecido descanso, comienzan a quejarse y a decirme: "¡Chiquillo, para un poco!, ¿no?" Pego un bajonazo que ríete tú de las estocadas de Curro Romero, paso de un fenomenal 4'30"/Km. a un preocupante 5'/Km. Diego me anima, mira todo el rato hacia atrás, me lleva el agua, no para de repetirme que me pegue a sus pies, pero ni su apoyo, ni el agua ni los geles consiguen que me recupere.





Pasamos por el Km. 16 en 1h 15'. Me empiezo a hacer la idea de que si no me recupero, conseguiré la MMP pero no el tiempo que me había marcado como objetivo. Es el momento de reaccionar, "¡ahora o nunca!", me digo, Diego no se merece que le falle. Al cruzar por la pasarela llega una abradable sorpresa, mis amigos Jaime y Consuelo animándome. Apenas consigo sonreírles y saludarles con la mano, no llego a hablar con ellos, pero son un buen punto de apoyo para comenzar a vaciarse y dar el todo por el todo. En la calle Torneo consigo pegarme a Diego, le digo que tire que yo le sigo, pero él con prudencia me marca un ritmo un poco más vivo que pueda seguir todo el rato hasta la meta.



Cruzamos La Barqueta, empiezo a hacer los kilómetros entre 4' 40" y 4' 55". Mis piernas son una conjunción de dolores variados, no sólo los muslos y las sempiternas rodillas, sino sobre todo el dichoso tendón del pie derecho. Pero esta ocasión no la puedo dejar pasar, hay que apretar, aguantar como sea y conseguirlo. "¡Hay que saber sufrir!" (¡muy buena frase, Diego!) Ya habrá tiempo de descansar y reponerse, ahora sólo hay para apurar las opciones que me quedan. Van cayendo lo últimos kilómetros, recorto los segundos poco a poco, estoy justo en el filo de la navaja, el éxito o el fracaso se va a decidir por muy pocos segundos.




Diego no para de animarme, tira de mí con todas sus ganas, lo doy todo en la llegada al Estadio Olímpico que es agónica, tratando de esprintar con las pocas energías que quedan dentro de mí. La sensación de vaciarse sobre esta pista es muy emocionante, allí donde en 1999 Abel Antón logró el triunfo de ser campeón del mundo de maratón, consigo por los pelos mi pequeña gloria personal: completo la carrera por muy poco por debajo de los cien minutos, 100% de contento, feliz y satisfecho, y 200% de agradecido a Diego. ¡Eres un fenómeno! ¡Muchas gracias de todo corazón!


Recojo el avituallamiento (aceptable, pero todo salado) y la ropa, coincido en el túnel con Oscar, que para variar se ha salido del pellejo y ha vuelto a mejorar su marca, ¡el  muy fuera de serie ha ido por debajo de los 4' el Kilómetro! ¡Qué fiera es! Me presenta a otro crack, Caxaira de Rota. Me despido de Diego que tiene prisa, vuelvo a darle las gracias antes de que se vaya. Nos volvemos a juntar con Pilar y Sonia, y comienza la espera para la entrega de trofeos (larga y confusa, por los que llegan tarde y recogen sus copas a destiempo) y el sorteo (muy embrollado porque se ha ido mucha gente, tienen que sacar nuevos números una y otra vez).


Al salir nos despedimos de Oscar y Sonia, y quedamos con ellos para el día anterior al maratón. El broche de oro fueron unas deliciosas tapas en la Taberna de Torneo con Jaime y Consuelo, luego una visita al Hospital Virgen del Rocío para ver a Carlos Camacho (niño, ya te quiero ver en tu casa, ¿eh?) y mi auto-premio por la buena carrera y por la gran marca: un rico y sabroso chocolate con churros en la cafetería de enfrente del hospital. ¿Se os ocurre una forma mejor de acabar un día tan bueno? Bueno, sí la hay, pero esas cosas no se cuentan en este blog, si se hace es en blogs con otro tipo de temática, je, je. ¡Hasta la próxima...! (...carrera, entrada... ya se verá. Bueno, mejor dicho, se leerá).

martes, 25 de enero de 2011

PARA SER EL PRIMERO, BIEN HECHO ESTÁ


Este domingo he debutado en una de las modalidades que me faltaban por probar, la del duatlón. Ha sido en distancia sprint, y al igual que mi debut en triatlon ha sido "en casa", en Sevilla, en el mismo escenario (Isla de La Cartuja y Parque del Alamillo) y con un circuito hasta coincidente en algunos tramos. La fecha elegida no era muy adecuada, con muchos triatletas dedicados aún a la temporada "runner" con vistas a la maratón de Sevilla y con un clima muy desapacible: nublado, frío, con viento cortante e incluso chispeando a ratos. A pesar de ello, ha habido una participación aceptable, y con un ambiente animado dentro de lo que cabe con un tiempo tan desalentador.


Como siempre que me estreno en una modalidad o distancia, es inevitable tener alguna dudas e inseguridades. En este caso la verdad es que no me preocupa la distancia, puesto que corriendo a pie ya he hecho competiciones bastante más largas y en bici he entrenado también sobre esa distancia e incluso por encima de ella. En este caso, lo que más me inquietaba es que el frío me hiciera sufrir más de la cuenta, que la fina lluvia pudiera causarme alguna caída en las curvas o que mi falta de experiencia para rodar en pelotón me involucrase en una de las temidas "montaneras". Al final hemos escapado bien de todos esos miedos: me abrigué adecuadamente, la lluvia no fue suficiente como para que cuajara en el suelo y al ser mi ritmo en bici más bien discretillo, he ido todo el rato en solitario pero sin problemas.



La salida se retrasó bastante, más o menos 40 minutos, en parte por la lentitud en el reparto de dorsales, chips y camisetas. En las carreras populares, donde la participación suele ser bastante más numerosa, los reparten con mayor rapidez, porque ponen más colas y además las camisetas las dejan para el final. Entrando en boxes para el check-in, veo que a una de las chicas se le cae el sobre de las pegatinas y el dorsal, se lo indico, lo recojo, se lo doy y me da las gracias. Me suena su cara, cuando al día siguiente compruebo su número se confirman mis sospechas: ¡es nada más y nada menos que María Pujol! ¡Casi ná!


Otro fallo de la organización fue la falta de claridad a la hora de organizar la salida. ¿Tan difícil es contar con un megáfono de mano para dar las indicaciones en primera línea? Se notaba que los participantes estábamos deseando empezar ya para entrar en calor, menos mal que estaba bien situado, cerca de la primera línea y arropado por estar en medio de la multitud. Arrancamos con ganas pero con prudencia, no me quería desfondar. Noto otra vez los muslos un poco cargados, al final es a causa del cursillo de natación, no de la bici, pero no me suponen demasiada molestia.

Al acabar la primera vuelta a pie (se supone que 2,5 Km.), miro el reloj y marca poco más de 9 minutos. Esto no me cuadra, significaría ir a poco más de 3' 30" / Km., y ese ritmo está aún muy lejos de mi alcance. Midiendo posteriormente el circuito por Internet, me salen sólo 2,2 Km. El ritmo aún así es muy bueno para mí, a alrededor de 4' 10"/Km. La segunda vuelta también la hago a ese ritmo más o menos, y entro en la T1 con menos de 19 minutos. Entre el recorte y mi buen rendimiento, voy bastante por debajo de lo que había calculado. Aquí se produce la globería de turno: al haber dejado los botines de la bici dentro de una bolsa para que no se me mojaran con la lluvia, me la habían dejado apartada a un lado, y al no encontrarla, mi genio hizo acto de presencia.


Comienzo el sector de bici, a ver qué tal me defiendo. De momento no sufro el frío, entre las mallas que me ha dejado mi compañero Diego (¡muchas gracias, canijo!), la chaquetilla sin mangas, la sudadera y los guantes voy bien protegido. Ya contaba con que me adelantarían bastantes debido a mi escasa velocidad, pero no es tan humillante como en el triatlón el año pasado: es más llevadero al competir en una prueba de más nivel (el año pasado fue en supersprint), y además al ir algo más rápido las pasadas no son tan fulgurantes, sino graduales. Voy satisfecho con mi ritmo, las curvas las hago con prudencia y lo único que se me atraganta un poco es la subida después del túnel en la primera recta larga y el frío viento en contra en la otra gran recta, la de vuelta.

¡BUEN TRABAJO, PACA!

Escucho a los que me adelantan avisar que atrás ha habido una caída grande, me alivio de ir en solitario y librarme de esas contrariedades. Aunque no sea capaz de acoplarme a ninguno de los grupos que me adelantan, como no estoy acostumbrado a circular a rueda de nadie, tampoco lo hecho en falta. El único contratiempo que sufro es una subida de gemelos cuando me falta poco para llegar a la T2. Consigo recuperarme, pero pierdo fácilmente por lo menos un minuto mientras vuelvo a mi velocidad de crucero. Mi tiempo en bici sin contar las transiciones es de 44 minutos, y el velocímetro de la bici marca que la distancia de 20 Km. está "clavada" (medida de forma exacta), y que la velocidad media ha sido de poco más de 27 Km/h. Es una buena referencia como "suelo" para tratar de irla mejorando poco a poco.



La tercera vuelta a pie tuvo poca historia, el agarrotamiento de piernas no me dificultó realizarla al mismo ritmo de 9 minutos. Observo con curiosidad que adelanto a varios al principio que luego se recuperan y me vuelven a adelantar, eso significa que me cuesta menos arrancar cuando bajo de la bici que a otros, es una buena noticia a tener en cuenta para mis futuros duatlones y triatlones. Mi tiempo final, contando con las transiciones,  es de menos de 1h 17'. Aunque es inferior al que había previsto, sigo muy retrasado en la clasificación, pero el nivel de  mis competidores es más alto que los del triatlón del año pasado, y he mejorado bastante mis ritmos sobre una distancia mayor y con un clima muy desfavorable . Mis objetivos principales eran acabar la prueba, no sufrir lesiones ni incidentes graves y marcar unos ritmos decentes. Todos se han cumplido, la sensación es de satisfacción, muy parecida a cuando te salía bien un exámen difícil después de haber estudiado duro.


No quiero acabar sin mencionar que si es verdad que quieren promocionar más el triatlón y sus variantes, con estos precios tan altos (más del doble de lo que cuesta una media maratón) en las pruebas oficiales, sin apenas apoyo público y con tan pocos detalles en las llegadas (si no llega a ser por los de Infisport, hubiera sido la camiseta, agua y gracias), difícilmente se va a conseguir. Encima, la espera para poder recoger las bicis hasta el final de la última prueba. Con el frío que hemos pasado tanto los competidores como los acompañantes, ¿qué les hubiera costado una olla de caldo caliente, por ejemplo? ¿Y unas piezas de fruta o un bocadillo, para recuperar fuerzas? Son pequeños detalles que se agradecen y que a la larga ayudan a crear afición, vuelvo a insistir a que tienen mucho que aprender del ambiente runner.


Bueno, ya no me enrollo más, que estoy volviendo a los malos hábitos. Espero la semana que viene acabar igual de contento la que probablemente será mi última media maratón en bastantes meses, otra vez en La Cartuja: estoy planteándome la posibilidad de mudarme a Nuevo Torneo, con lo que me voy a ahorrar en gasolina me puede compensar y todo. ¡Hasta la próxima!