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jueves, 29 de marzo de 2012

EL PRESENTE SE TRANSFORMA EN PASADO Y VICEVERSA

Es habitual en mí ser un poco "ciclotímico" y tras momentos de euforia pasar al abatimiento. Si encima las circunstancias acompañan para favorecer que a la subida a la cima le suceda el descenso a la sima, con más motivo todavía. Aunque sea de forma escueta y sin entrar en muchos detalles, en esta entrada os explicaré mi desaparición durante el último mes de la blogesfera, así que os adelanto que de deporte voy a hablaros más bien poco.




En la última semana de Febrero me encontraba dentro del lógico periodo de recuperación tras mi satisfactorio estreno maratoniano. Varios días esperando a que se me desbloquearan las piernas, luego el tradicional resfriado por la bajada de las defensas...  Justo antes de empezar el puente de Andalucía, se comienza a concretar el acontecimiento que me temía, ya que llevaba varios meses viéndole las orejas al lobo: mi etapa laboral en la que hasta hoy era la empresa donde he trabajado durante nueve años entraba en su etapa final.



No porque fuera algo esperado deja de afectarte, aunque lo aceptes con serenidad porque pasar de la incertidumbre a la certeza de cuándo iba a suceder disminuye en parte el desasosiego, la intranquilidad de pasar de nuevo a la fase de búsqueda de empleo después de tantos años, con más edad y con todos los gastos que conlleva el formar tu propio hogar y encima con la actual situación económica no ayuda a precisamente a mantenerse confiado y optimista.



Este suceso ha afectado obviamente a mi ánimo para seguir con los entrenamientos, manteniendo al día mi blog y leyendo y comentando los vuestros. Además de mermar mis ganas, ha recortado mi tiempo disponible al empezar desde ya las gestiones para encontrar un nuevo puesto de trabajo, aparte de esforzarme por dejar las tareas pendientes acabadas y explicar a mis compañeros mis funciones. Aunque estuviera con la cuenta atrás y en la rampa de salida, por vergüenza torera y dejar un buen recuerdo he tenido que sacar fuerzas de flaqueza para en estos últimos días rematar la faena: ha sido mi canto del cisne. Menos mal que esta situación no me ha cogido de nuevas, en las carreras de resistencia todos hemos tenido que hacer alguna vez algo parecido.






En cuanto al deporte, el problema es el bucle en el que entras: como estás desanimado entrenas menos, vas notando como pierdes la forma, eso produce que te desanimes más, entrenes menos todavía y otra vuelta descendente. Quedan poco más de dos semanas para el ICAN 62 en Marbella, ahora con la Semana Santa esperaba poder entrenar más, pero el tiempo precisamente no va a acompañar. Se hará lo que se pueda.













Para compensar un poco tanto negativismo, el último fin de semana he tenido un reencuentro muy especial para alguien de mi naturaleza nostálgica: los compañeros de promoción nos hemos reunido para conmemorar el vigésimo aniversario de nuestra salida del colegio. Ha sido increíble cómo después de tanto tiempo, en los que la mayoría no habíamos vuelto a vernos, hemos confraternizado, intercambiado anécdotas y nos hemos puesto al día de lo que hemos hecho desde entonces. Ya cantó mi tocayo Carlos Gardel en su célebre tango que veinte años no es nada, y desde luego la naturalidad con la que retomamos todos nuestro contacto le da bastante la razón. Gran parte del éxito de la convocatoria ha sido gracias a una herramienta como el Facebook a la que por mi costumbre de llevarle la contraria a la mayoría hasta ahora no me había asomado. Esta reunión ha sido el último empujoncito que necesitaba para probarla y engancharme inmediatamente a ella, así que a partir de ahora también podréis verme asomándome por allí.



Acabamos de estrenar la primavera, época de múltiples cambios en la naturaleza: el tiempo, las horas de sol, época de deshibernación, crianza y/o metamorfosis  en los animales... Empieza también para mí una nueva etapa de transición entre un trabajo y otro. Un triatleta en condiciones debería hacerla en el menor tiempo posible y de forma ordenada, espero que en esta variante laboral se me dé mejor que en la deportiva. De momento confío en que el haber entrenado en los últimos años la fuerza de voluntad y la constancia me ayuden a sobrellevarla de la mejor manera que pueda. También espero para la próxima entrada no castigaros con mis desventuras y volver a hablar de lo que nos gusta y no de lo que me preocupa.