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lunes, 23 de julio de 2012

ENTRENAR A LARGO, COMPETIR A CORTO Y DESCANSAR A MEDIAS

Una de las (muy) pocas cosas buenas que tiene la crisis es que la gente presta mayor atención y adquiere una mayor cultura en cuestiones financieras. A partir de ahora no será tan fácil que las entidades financieras se aprovechen de la ignorancia mayoritaria para engañar con productos poco transparentes (preferentes, derivados...) cláusulas abusivas (comisiones excesivas, suelos en el tipo de interés más altos que los pivots de baloncesto...) También se produce un mayor conocimiento del vocabulario financiero: ¿quién no ha oído hablar de la prima de riesgo?, que ya es más famosa que su primo el portero donostiarra que juega en el Osasuna. O, por poner otro ejemplo, lo de operar "a corto" (bajistas) o "a largo" (alcistas).



Para los que no se dedican a invertir y/o especular en bolsa, lo de largo/corto les sonaba más antes por lo de Tip y Coll, y ahora por lo del corto plazo y el largo plazo, sobre todo a la hora de endeudarse o de firmar un contrato. A mí me gusta más asociarlo a los objetivos, según te los propones a meses o años vista. Y también tenemos, en el caso de los que nos dedicamos al deporte, las pruebas de corta y de larga distancia. 






Pues en ese aspecto me encuentro últimamente en una disyuntiva un tanto contradictoria: mis entrenamientos los estoy orientando sobre todo para larga distancia con vistas a preparar el Trisur, sin embargo cuando llegan los fines de semana en verano te encuentras multitud de pruebas por distintos puntos de la costa, que para evitar los efectos del calor son más bien de corta distancia y duración: carreras de menos de 9 Km, travesías de menos de 2 Km, acuatlones que se despachan  en un plis plas... Y si no haces entrenamientos de series notas que te falta el punto de velocidad para disputarlas de forma correcta. E intentas meter con calzador algún entreno de este tipo, con lo que el resultado es un gazpacho o más bien un revuelto de tomo y lomo.


Os resumo brevemente (eso sí, dentro de mis posibilidades...) las tres competiciones que disputé los dos últimos fines de semana:



Una travesía cortita (850 metros de nada), a una hora intempestiva en verano (6 y cuarto de la tarde, todo un atentado contra la tradicional siesta)... Vamos, que me apunté por la novelería de que no la había hecho nunca, pero sin mucha motivación ni grandes perspectivas a priori, más que nada por probar una distinta a las que había disputado hasta ahora y por seguir adquiriendo experiencia en las salidas de natación. Baste decir que poco más de una hora antes aún trataba de despegar mi perezoso cuerpo del sofá, y después de merendar sin mucha prisa, salimos Pilar y yo un poco justos de tiempo y además sin GPS ni conocer la zona, a la aventura total. Encontramos el espigón sin demasiados problemas, y entre recoger el gorro y saludar a Irina y charlar un rato con José Prieto, que debutaba en una travesía y me dediqué a darle algunos consejos básicos, ni siquiera calenté en el agua, apenas unos estiramientos más por vergüenza torera que por convicción.


Como novedad con respecto a otras travesías, la salida era diferenciada por grupos de edad, entre 5 y 10 minutos de diferencia de uno a otro, al más puro estilo de contrarreloj ciclista. También resultó inédito para mí que no se empezaba corriendo desde la orilla, ni desde dentro del río como en Sevilla, sino saltando desde lo alto del espigón del muelle. Era poca altura, pero me preocupaba que se me movieran las gafas, así que me las apreté más que de costumbre. Aunque nuestro grupo de edad era el más numeroso, tuvimos un comienzo de carrera muy limpio, y ni siquiera la proximidad de la primera boya para girar 90 grados a la izquierda (a menos de 20 metros) resultó problemática.


Pues lo dicho, que salgo relajado y cómodo, y cojo un buen ritmillo pronto, pero la falta de tensión hace que me lo tome todo con mucha parsimonia, y que no me exprima al máximo. Me oriento bien con las boyas, bastante grandes y no demasiado separadas unas de otras. Por poner alguna pega, el agua estaba un poco sucia de algas y algunos restos de "ciudadanos" poco respetuosos con la limpieza. Después de las cuatro boyas de rigor, giro de 90 grados hacia la playa, donde también estaba muy bien señalizada la salida con dos grandes boyas verticales, y salgo en plan relajado, como si estuviera en un spa, al no tener a nadie cerca ni por delante ni por detrás para justificar la típica carrerita al salir del agua. En ese momento no piensas en los de las otras categorías para la clasificación general, pero tampoco tuvo mucha importancia al final la cosa. Espero a la llegada de José, que completó su primera travesía sin problemas, y luego de paseo hasta el coche comentando la jugada.




Esta carrera es para mí un poco especial, por ser la primera a pie que hice, y por la peculiaridad de ser un cross, que no es algo que suela hacer normalmente. Aunque la distancia sea un poco corta para lo que estoy acostumbrado (sólo 5 Km) me gusta hacerla como contraste, y porque me sirve de referencia de cómo voy cada año al ser el tercero seguido que la disputo. Muchas caras conocidas por allí: una amplia representación de los Rábita Ruta (Matraca, Currito, David-León, Alberto, Javi Mañas...), José Prieto, Diego-Trajano y Rosalía, Mª Ángeles del Correplayas, Jesús al que conocí aquí el año pasado...


Tras un calentamiento apresurado a última hora, la salida es en tromba como de costumbre. Esta vez me contuve bastante bien, no como el año pasado que se me fue la olla y me desfondé en el primer kilómetro. Tengo a José Prieto a la vista, pero no trato de seguirlo. A mi altura va David-León con un amigo y Diego, que me saluda y tiene ganas de charlar, pero en plena carrera mis pulmones no dan para mucho. Las dos vueltas al circuito con un recorrido muy variado (subidas, bajadas, escalones, puente, césped, carriles de tierra, losetas...) las hice a un ritmo bastante homogéneo, salvo las dos subidas al montecito donde es inevitable bajar una marcha. Me extrañó que la distancia total fuera un poco más larga que en las dos ediciones anteriores, (5.400 metros), pues no me di cuenta en qué parte fue la variante. Logré mejorar un poco la media del año anterior, aunque en la clasificación apenas se notó. Por cierto, una pena que sólo la disputáramos 90 personas: entre que es verano, algo temprano para algunos, en un parque un poco retirado y desconocido, las inscripciones las cierran demasiado pronto... En fin, para esto entre otras cosas sirve el blog, para tratar de darle más difusión a las cosas buenas.




Se suponía que al ser una carrera más corta y con más horas de descanso por en medio, aparte de tres semanas más de entrenamiento y sin cometer globerías como en San Fernando esta vez me tenía que haber salido mejor, pero las teorías no siempre se cumplen. Para empezar ya arrastraba algunas molestias en los gemelos desde el miércoles, fruto de los demasiados cambios de ritmos en el entreno de series. Allí me encontré por sorpresa con mi compañero de natación en la última edición del Desafío Doñana, Javi, que se está animando con los acuatlones y los triatones (otro fuera de serie que quedará siempre por delante mía). También andaban por allí los habituales en estos saraos: Antonio Mariscal, Óscar, Little y muchos otros del C.D. Chiclanero, por algo se tenía que notar que corrían en casa.



Ya en la salida se notaba que el personal tenía ganas de acabar prontito para disfrutar el resto del día en la playa: más de la mitad de los participantes iban a menos de 4 minutos el kilómetro, así como el que no quiere la cosa. Yo aguanto como puedo a un poco más, hago una transición lenta pero sin incidencias (despacito y con buena letra), y para el agua aún con las pulsaciones bastante altas. Las boyas tuvieron la genial idea de en lugar de un triángulo convencional hacer un embudo con dos pequeñas boyas en medio, las cuales no eran fáciles de divisar entre el oleaje y el chapoteo de los participantes, así que mucha gente se saltó alguna sin ánimo de sacar provecho de acortar el recorrido, sino por la confusión del momento. Como es habitual, la primera vuelta me cuesta un poco coger el ritmo, y ya en la segunda consigo ir un poco más entonado.



Salgo del agua más retrasado de lo que tengo previsto, me calzo las zapatillas y me coloco el dorsal lo más rápido que puedo y a darlo todo en el segundo sector a pie. Bueno, todo lo que se puede, que en este caso es menos que de costumbre, porque las piernas no dan para más. Apenas alcanzo a unos pocos, incluso llegando a meta me adelanta uno en el último momento. Vamos, que no acabo demasiado contento, aunque tampoco es que lo hiciera mal del todo: un par de minutos más que en San Fernando, siendo esta vez el tramo de natación un poco más largo.




Pues después de este manojo de pruebas, tanto esprintar y frenar me ha dejado un gemelo agarrotado durante una semana. Nada serio que no se esté arreglando con un par de días de descanso extra, un masaje de descarga, volver a los entrenos largos a ritmos más tranquilos y calentar y estirar de forma correcta. Lo más frustrante ha sido perderme por precaución el triatlón pirata de Rota, para evitar que la cosa vaya a mayores. Me hubiese hecho mucha ilusión repetir donde debuté en la distancia olímpica el año anterior, pero qué le vamos a hacer, otra vez será. Para consolarme en Agosto voy a tener dos pruebas muy especiales e inéditas para mí: la mini subida al Veleta y la travesía Rotalagua, ya os hablaré de ellas más adelante. 

jueves, 5 de julio de 2012

A CIEN DIAS DE UN TRISUEÑO





Cien días es una cifra redonda pero a la vez muy imprecisa: poco más de tres meses, menos de quince semanas... Se utiliza mucho cuando se acerca un gran evento: Juegos Olímpicos, Mundiales, Exposiciones Universales... Significa que ya no queda mucho para una fecha señalada, que no da tiempo a preparar algo grande si no ha habido un trabajo previo, pero que aún queda tiempo suficiente para rematar los últimos preparativos, en definitiva que se ha entrado ya en la recta final. En esa circunstancia es en la que me encuentro: hoy, cuando publico esta entrada, quedan cien días para disputar mi primer medio Iron Man, el I Trisur de Sevilla.
























Cuando hace dos años empecé a competir e hice mi primer triatlón
 supersprint, veía a los que iban a disputar el olímpico casi como superhombres y supermujeres, deportistas fueras de serie con una gran preparación. Hoy yo ya he sido capaz de completar tres veces esa distancia, quedando siempre de los más lentos, pero al fin y al cabo formando parte del grupo. Por el camino también he participado en tres triatlones sprint, dos duatlones, cuatro acuatlones...




Un supersprint es más bien una anécdota, un símbolo de que te atrae este deporte. Un sprint es un pasito más, requiere un mínimo de preparación. Un olímpico ya es algo más serio, accesible pero a la vez empieza a ser exigente. Todas estas distancias son ya retos conseguidos, y una vez superados los ves de otra manera. Pero un medio iron Man... ¡Éso empiezan a ser ya palabras mayores! Es mi   próximo objetivo, y por lo tanto mi principal motivación para entrenar más y mejor.




Ya os había hablado de esta prueba por encima en anteriores entradas, pero quiero aprovechar para dar más detalles de cada sector, del tiempo que estimo necesitaré en cada uno de ellos y de cómo estoy organizando los entrenamientos para ellos. Como es habitual, soy un poco "sui generis", y no estoy haciendo un plan específico a rajatabla, sino que sigo unas líneas generales, dentro de un carril tipo Internet, con banda ancha, je, je.




* NATACION: Los 1.900 metros serán en el río Guadalquivir, saliendo desde el CAR, a una vuelta rectangular llegando casi al puente de La Barqueta en la ida. Un circuito similar al que se usa en el Triatlon de Sevilla, con la peculiaridad de que es más largo, evitando el dar más de una vuelta, a la llegada a la primera boya se irá más estirado y habrá menos "galletas", no habrá subida al pantalán... En definitiva, más cómodo para nadar. La distancia ya la he alcanzado muchas veces en los entrenamientos, no es algo que me preocupe. Sí me tendré que poner las pilas en lo de nadar con neopreno, ya que al ser en Octubre y a primera hora de la mañana seguro que se utilizará, y no quiero que sea más un obstáculo que una ayuda, como me pasó en Málaga.



Para preparar esta primera prueba, las tiradas largas las estoy haciendo entre 2.000 y 2.500 metros, y así ir fortaleciendo los hombros y alcanzar un margen que me permita completarla sin empezar a sentir cansancio. Los días que entreno series las estoy haciendo más largas que de costumbre, de 200 metros para arriba cada una y acumulando como mínimo 2.000 metros, buscando afinar y afianzar la velocidad de crucero. Calculo que necesitaré alrededor de 40 minutos en este primer sector, y si le sumo las dos transiciones con cambio íntegro de ropa ya tenemos más o menos 1 hora en total.



* CICLISMO: En un triatlón es siempre el sector más largo tanto en distancia como en tiempo, en esta ocasión 90 kilómetros por la N-630, hasta El Ronquillo ida y vuelta. En la ida con mayor tendencia a la subida al principio, salteado de repechos como el del la Venta el Alto, el Negro... Luego se baja la Media Fanega a velocidad de vértigo, que a la vuelta ya se encargará de ponernos a cada uno en su sitio, en mi caso al final de la fila. Será importante regular las fuerzas, después de esta cuesta la tendencia es descendente, y si se llega a los últimos kilómetros en buenas condiciones se puede apretar para mejorar la media.




Evidentemente, al ser donde estoy a un nivel más bajo es donde más tengo que incidir en los entrenamientos, Ahora mismo estoy en la primera fase, de carga o acumulación. De los 30/40 kilómetros que estaba haciendo antes he pasado a 50/60, y más adelante haré alguno un poco más largo. De momento sin apretar demasiado, se trata más de asimilar la distancia e ir haciendo el cuerpo a estar horas y horas sobre la bici. Poco a poco metiendo algunas cuestas, e intercalando fases de plato grande y acelerar al máximo. Aquí no puedo ser muy ambicioso, si soy capaz de hacerlo en 3 horas y media me daría por más que satisfecho.



* CARRERA: En teoría la media maratón está planteada como un tour alrededor de La Cartuja, el Guadalquivir, San  Jerónimo y el Parque del Alamillo. Como ya comentó Selu en su blog, en la práctica será poco probable que permitan tantos cortes de tráfico para un número de participantes no demasiado elevado (a fecha de hoy hay 230 inscritos, supongamos que al final hay entre 300 y 400), aunque en La Cartuja al ser un día no laborable no es mucho problema, en el río se podría desviar por los bajos... De todas formas, no es descabellado que a última hora lo simplifiquen un poco, y sí haya que dar más de una vuelta a un circuito reducido. Aparte de la fatiga acumulada, la incógnita es qué tiempo nos deparará la lotería otoñal, porque igual tenemos calor veraniego (muy malo para la carrera), que lluvia y viento (peor para la bici), que un día con nubes y templado (ideal).


Aquí es donde tengo más experiencia después de la maratón y de muchas medias maratones, pero correr después de bajarse de la bici no es lo mismo, tanto por cansancio como por sobrecargas, dolores de la postura forzada... Por supuesto estoy retomando los entrenos largos de una hora/hora y media, y también tendré que ensayar la transición bici/carrera, que aunque en condiciones normales mis piernas han respondido bien, el flato por no beber correctamente me ha fastidiado ya varias veces, y otra media como la de Los Palacios el año pasado no se la deseo ni a un banquero. De momento seré conservador y calcularé que necesitaré 2 horas, aunque si todo sale bien quizás pueda recortar un poco (el tiempo necesario, no en las curvas, ¿eh?).



En total mis estimaciones iniciales me indican que si consigo acabar la prueba (¡ojalá!) rondaré en un tiempo de 6 horas y media. Un tiempo discreto, pero lo mismo me da que me da lo mismo. A lo mejor los entrenos surten efecto y me acerco a las 6 horas, pero también puedo pecar de inexperto y plantarme en más de 7, ya dejo claro que es pura elucubración. Por supuesto el tiempo que haga será sólo un dato secundario, para mí lo más importante será ser capaz de entrenarla de forma correcta, hacerla lo mejor que sepa y pueda, llegar a la meta... ¡y vivir para contarlo, claro, je, je! Bueno, ya puestos, si no es pedir demasiado, espero que luego no me deje muchas secuelas, recuperarme bien y tener ganas de repetir la distancia en la misma prueba o en otra los siguientes años. Aunque algunos no nos entiendan, se trata de disfrutar llegando hasta el límite pero sin pasarse, para luego volver a subir el listón y volver a rozarlo, una vez y otra, mientras el cuerpo aguante.