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miércoles, 4 de mayo de 2011

EL PEOR AMIGO DEL CORREDOR

Llego anoche a mi casa a las 10 de la noche, cansado de mi segundo entreno de series. Llamo al telefonillo esperando a que Pilar me abra, pensando ya en la reconfortante ducha y en la reconstituyente cena en el sofá. Mientras estas agradables visualizaciones ocupan mi imaginación, de el portal de al lado, a unos 20 metros del mío, sale un matrimonio de mediana edad. Junto a ellos sale un perro pequeño, desconozco la raza porque no soy un entendido en la materia. Sin mediar palabra ni gesto alguno, tal vez porque no haya cenado y mis sudadas pantorrillas bajo la luz del foco le resultaran apetitosas, el diminuto cánido, de pelo oscuro al que apenas consigo ver la cara, se abalanza corriendo hacia mí, acompañando sus últimas zancadas de un gutural gruñido y comienza a ladrar.





Creedme si os digo que no soy amante de la violencia, y por supuesto tampoco con los animales, me duelen mucho las noticias de maltrato y violencia con ellos de los que dicen llamarse sus dueños. Pero tengo en mayor estima la integridad de mis extremidades inferiores, las que tanto bienestar me causan en los entrenamientos y las competiciones, y no iba a dejar que aquella minúscula y exaltada mascota probara la dureza de su dentadura sobre mí. Tampoco me considero miedoso, no era cuestión de vida y muerte, pero no estaba dispuesto a salir corriendo, y elegí ejercer mi legítimo derecho a la defensa propia. La primera patada sólo sirvió para ahuyentarlo, pero al segundo intento (de ataque por parte del "animalito" y de defensa por la mía), le dí en el hocico de refilón.


Todo esto sucedió en muy pocos segundos, justo cuando alcancé a su exaltada criatura con mi patada, la mujer comenzó a llamarlo a gritos para que volviera, y la amenaza de agresión cambió de actor y de modus operandi: el dueño comienza a chillarme, a insultarme a mí y a mi mujer (no presente) de todas las formas que pasaban por su energúmena mente, tratando de abalanzarse sobre mí. Menos mal que su esposa se interpuso, si no hubiera tenido que añadir un nuevo deporte a mi currículum, la lucha libre empezando directamente por el combate, sin clases teórico-prácticas ni nociones previas. Sin caer en su estilo, le respondo que el que me ha atacado es su perro, que yo sólo me he defendido, que deberían llevarlo con correa y/o bozal... Las respuestas por su parte siguen en la misma vía, amenazándome con que ya me cogería por el parque... Pues nada, a partir de ahora tendré una ocupación extra cuando entrene, ahora ya no podré ir pensando en las musarañas, sino que será como jugar al escondite o a "poli y ladro " (nunca mejor dicho por lo de "ladrar", tanto el dueño como su "pobrecito" e "indefenso" diablillo.


Por fin su mujer consigue llevárselo por otro camino, y yo me tengo que subir a mi casa con el mal rollo en el cuerpo. ¿Qué tendría que haber hecho, salir corriendo para prolongar mi entrenamiento con una sesión extra acompañado de mi nuevo "real partner"? ¿Quedarme quieto encomendándome al patrón de los corredores (por cierto, ¿alguien sabe de quién se trata?) para que se limitara a ladrarme y no me hincara el diente (bueno, los, más de uno seguro que tenía)? Y en cuanto a la segunda "bestia" con la que estuve a punto de enfrentarme: si no llega  a estar su mujer para calmarlo y quitarlo de en medio, ¿me pongo a ofrecer la otra mejilla para que se despachara a gusto conmigo o hubiera tenido que rebajarme a su estilo y a ver quién salía peor parado?


Es muy desagradable enfrentarse a situaciones como ésta. Alguno de vosotros tendréis vuestro propio perro, y estoy casi seguro que lo tendréis bien educado. Pero por desgracia, la educación es un valor cada día más escaso en este país/estado/nación/amalgama de autonomías o lo que quiera que seamos. Y eso se nota, tanto en los hijos como en las mascotas: es más culpa de los padres y de los dueños, que no son capaces, o no han sabido, podido o querido educarlos de la forma conveniente, y a la vista están los resultados. Hay que andar con pies de plomo para evitar que se te cruce cualquier elemento de éstos y te complique la vida.





Volviendo al tema de los perros, no es la primera vez que me veo amenazado por uno de ellos. Hace poco tiempo me pasó con dos de ellos volviendo de noche por la calle, y casualmente también la dueña me recriminó que tratara de defenderme. También me pasó en una de mis carreras "favoritas", la de Navidad en Otura, y en más de una ocasión entrenando me he visto obligado a realizar un sprint forzoso esquivando los saludos de alguno de ellos. Supongo que no seré el único y que alguna vez os habréis encontrado en una situación parecida, es un riesgo más al que tenemos que enfrentarnos, junto con el de los atropellos y las inclemencias del tiempo. En este artículo dan una serie de consejos un tanto controvertidos para defenderse ante la situación de el ataque de un perro, no sé si os parecerán acertados o no. Lo que sí es indiscutible es lo injusto que es que alguno de nosotros pueda salir herido de más o menos gravedad por culpa de la imprudencia, desidia y negligencia de aquellos que son menos racionales y más salvajes que los perros que han tenido la desgracia de caer en sus manos.

13 comentarios:

Charlie dijo...

Para Gustavo: muchas gracias por hacerte seguidor de mi blog. Espero que te guste, le echaré un vistazo a aquellos en los que participas, que aún no los conozco.

Un saludo y hasta la próxima.

Triatleta Caletero dijo...

Yo le hubiera pegao otra pata en la boca al dueño del perro y san sacabo...o mejor aun le hubiera puesto el bozal al tio ese...encima que viene pa morderte encima te recrimina que le has pegado una pata...yo le hubiera dado cuatro dos al perro y otras dos a el, hay gente pato...un abrazo pisha.

Charlie dijo...

Para Oscar: es lo que te pide el cuerpo, responderle como se merece, pero la mejor forma de demostrarle lo equivocado que está es no comportarse como él. Pero vamos, que si no hubiese estado la mujer para separarnos, no me iba a quedar quieto si me levantaba la mano, uno es educado pero no tonto.

Un abrazo y hasta pronto.

Caxaira dijo...

La verdad es que cuando el cuerpo se altera y mucho más tú que venias ya a tope...lo suyo hubiese sido haberle propiciado un croché al mentón del susodicho dueño que le hubiese puesto a dormir unos minutos...jajaja,es broma! cualquier respuesta es válida en esta ocasiones, menos mal que no te mordió,entonces si que habría mal rollo!
Que pasa Charli! ya veo que en el Tri-Sevillano te lo pasaste en grande eh! Felicidades!
Haber si coincido ya en alguna con vosotros!
Un abrazo!

Inkel dijo...

Desgraciadamente hay mucho dueño sin domesticar y sin bozal, y así sale el perro. Yo tengo perro, y aunque es lo más dócil y cagón del mundo, siempre lo llevo atado.

Como casi todos los atletas he tenido diversos incidentes con perros: los he esquivado, los he saltado, les he dado alguna patada/zancada involuntaria y me he parado ¿Cuándo? Cuando la dimensión del perro acojona ya sea por fiero o te pueda hacer caer. Mi experiencia personal es que con un grito, una vez está cerca el perro amenazante, o bien dando un zapatazo "ruidoso" se desconciertan.

Por ahora no me ha mordido ninguno, y sí que he tenido trifulcas verbales. El mejor fue uno que al yo decirle que llevase el perro atado, me dice que él lo lleva atado, y le digo pero si tienes la cuerda enrrollada en la mano y el perro va suelto, y seguía diciendo que iba atado. Se ofuscan más que el perro.

Jose Prieto dijo...

Charly desgraciadamente no es problemas de perros, sino de los amos, yo he tenido un pastor aleman y ahora uno mas pequeñito y la verdad nunca lo he dejado suelto por donde está la gente. Además ya ese no es el problema sino que vas corriendo y los dueños le dejan 5 metros de cuerda y vas tropezando con ellos, pero claro está antes de que muerdan tendrás que defenderte.
Un saludo

Charlie dijo...

Para Manu: como todo en esta vida, cualquier opción tiene sus ventajas e inconvenientes, y en un asituación así todo es tan rápido que no da mucho tiempo a pensar, se hace lo primero que te pasa por la cabeza. Menos mal que la cosa no fue a mayores.

el tri de Sevilla fue una gran experiencia, espero que este verano coincidamos en alguno (Lebrija, Chiclana, Rota...)

Un abrazo y hasta la próxima.

Charlie dijo...

Para Inkel: es algo que tengo muy claro, la amenaza directa es el perro, pero el culpable principal es el dueño que no lo tiene educado y no lo lleva como marca la ley. A la típica respuesta de algunos de: "si no muerde, sólo ladra": 1.- Cuando se te viene encima un perro que no conoces de nada, no tienes por qué darle esa presunción de inocencia, la intención que transmite es de agredirte. 2.- Si se abalanza sobre alguién delicado del corazón, o de avanzada edad, del susto se pueden producir también consecuencias irreparables.

Lo más gracioso es que a mí me gustan los animales, aunque nunca haya tenido ninguno. Lo que no me gusta es la mala educación, ni en las personas ni en una mascota que no es un juguete, sino que su propiedad conlleva una carga de responsabilidades y obligaciones, muy similares a la patria potestad con los hijos.

Un abrazo y hasta pronto.

Charlie dijo...

Para José: por supuesto que culpo más al dueño que al animal. Si para conducir, para tener armas... se exige carnet, exámenes, etc. para demostrar la capacidad de manejar y poseer esos bienes por el riesgo que supone, ¿por qué con los animales no se hace algo parecido? Al menos para las razas más grandes, porque un perrillo tan pequeño no haría más que morder una pierna, pero por desgracia ya ha habido muchos casos de muertes por ataques de perros descontrolados.

Lo de las correas elásticas será muy cómodo para el que lo pasea, pero para el resto es un obstáculo muy incómodo. Por lo menos, siempre será más seguro que el que lo lleva suelto.

Un abrazo y hasta pronto.

Barroso dijo...

Charlie: yo tengo tambien unos pocos de casos con perros, pero como dice Joprivi, no los culpo a los pobres animales si no a los putos dueños que no saben como criarlos y mantenerlos, yo tengo perro lo recogi de la calle abandonado, es como un hijo para nosotros y mi mejor amigo,saludos

Charlie dijo...

Para Barroso: por supuesto que la culpa es de los dueños, primero por no educarlos como es debido, y luego por no llevarlos con la precuación correcta. Por la entrada que he hecho,puede parecer que le tengo manía a los animales o a los perros, pero para nada es así, me gustan y soy de los que me acerco a acariciarlos y juego con ellos cuando veo que son de confianza.

Un abrazo y hasta la próxima.

David dijo...

Vaya que te toco una negra experiencia, encima el tipo no le da para darse cuenta de lo estupido que es, este mundo tiene de todo. Animo Charly

Charlie dijo...

Para David: muchas gracias por hacerte seguidor de mi blog. Por desgracia a veces se te cruza en la vida gente así, lo mejor que se puede hacer es sobrellevar el momento y que sirva para aprender cómo no debe uno de comportarse.

Un abrazo y hasta la próxima.