Todos los que viváis en una ciudad de cierto tamaño donde tengáis que utilizar algún medio de transporte para desplazaros a vuestro centro de trabajo o de estudio, estaréis familiarizados con los tradicionales atascos de las horas punta, coincidiendo con los horarios de entrada y salida. Se supone que los fines de semana, exceptuando los traslados a la playa en verano, a las estaciones de esquí en invierno, los alrededores de los estadios de fútbol cuando hay partido o de los centros comerciales en época de rebajas o Navidad, suelen ser más tranquilos y las calles se encuentran más despejadas.

Sin embargo, esta mañana se ha producido en Sevilla un atolladero o aglomeración que no encaja en ninguna de las categorías arriba descritas. Ni siquiera en cuanto a los protagonistas del mismo, puesto que no eran vehículos a motor en sus diferentes vertientes de tamaño, funcionalidad, cilindrada o número de ruedas, sino que se trataban de personas a pie, corredores de variada edad y preparación. Me refiero a la primera carrera popular de Distritos, concretamente la del Distrito Macarena, con salida y llegada en el poco conocido para muchos sevillanos
Parque de Miraflores.
Ni siquiera la temprana hora de salida (9:30) ha sido capaz de enfriar los ánimos de los participantes. Han sido más de 4.000 los que se han enfrentado a la distancia de 9.400 metros, repartida entre las calles del barrio y los últimos tres kilómetros dando vueltas por el interior del parque. Quizás entre el publico masculino algún ingenuo creyera que la protagonista del cartel anunciador fuese a entregar los premios personalmente, el caso es que el éxito de la convocatoria creo que ha superado las expectativas más optimistas.

Considero que la gran acogida de la convocatoria, aparte de la buena organización que siempre atesora el
IMD de esta ciudad (para las pocas cosas públicas que funcionan bien, qué menos que reconocerlo) y el auge de la afición a correr en los últimos años, es lo adecuado de la distancia: no demasiado corta para que los más preparados la afronten como un buen entrenamiento, lo suficientemente larga como para ser un desafío atractivo para los que se estén iniciando, y en situaciones intermedias como la mía, un test de calidad donde medir los avances conseguidos en cuanto a ritmos y velocidad media se refiere.
La llegada al parque, aunque con tiempo suficiente, un poco caótica para conseguir aparcar debido a la gran afluencia. De animador-speaker, nuestro sempiterno, elocuente y a veces un poco cansino Javier Cabrera. Las lluvias de la noche anterior han convertido la calle central de albero en un barrizal, y allí nos encajonan cual inocentes y tiernas ovejitas en un corral a los ansiosos participantes, deseando que dieran la salida, la cual se retrasó un poco a causa de la masificación.
El caos en el momento del arranque fue muy similar a la Nocturna: los que nos encontrábamos dentro de las vallas intentando no meternos en los charcos de en medio concentrados en los extremos pegados a las vallas, los más avispados corriendo por fuera, al llegar a la puerta un tapón para llenar varias piscinas olímpicas, y cuando salimos a la calle la anarquía no decrece: por medio del asfalto tratar de adelantar es una proeza, faltó poco para que alguno lo intentase saltando a piola por encima de los más lentos, los grupetos de amigos o clubes que hacen piñas y no dejan espacios entre ellos lo ponen más difícil todavía, la solución más utilizada es subirse a las aceras y por esas estrecheces, sorteando alcorques y bordillos, tratar de avanzar como sea posible.
No llevo reloj con GPS, pero seguro que a base de subidas y bajadas de aceras, y tomando las curvas por fuera buscando espacio libre, he añadido un buen puñado de metros al recorrido. Trato de recuperar todo el tiempo perdido por no situarme con tiempo en la salida, y a duras penas los consigo desde el 1 y pico (cuando se empezó a estirar un poco el grupo y a aparecer más hueco) hasta el 4. A partir de ahí la situación se estabiliza, me encuentro a gente con un ritmo más similar al mío donde no es tan fácil adelantar, pretenden encauzar la marea humana en un único carril con conos de tráfico, pero el volumen de corredores demanda más espacio, y muchos vamos por fuera.
Por más que lo intento, no consigo que el ritmo de carrera vaya por debajo de 4' 30" el kilómetro, que era el objetivo: el esfuerzo adelantando hace que baje a entre 4' 40" y 4' 50". Poco antes de volver a entrar en el parque, un señor con megáfono poseedor de una voz cavernosa y lúgubre, digno merecedor de doblar a Darth Vader, nos dice "TODOS VAIS A LLEGAR". Aún no me ha quedado claro si lo que estaba intentando era animarnos (llegar a la meta) o acojonarnos (¿al Lado Oscuro?, ¿a la caja de pino?)

En los últimos kilómetros dentro del parque, no sólo no adelanto a casi nadie, sino que más bien soy yo el adelantado por los que han regulado mejor el esfuerzo: nuevamente los muslos cargados (ya me he convencido de que debo darme masajes de descarga), las molestias en los tendones tras las rodillas, tocados por nadar con las aletas ... Entro en meta en un tiempo oficial (desde el pistoletazo) de 45' 30", y real (desde que pude dar más de dos pasos seguidos) de 44' 45". En ambos casos, la velocidad conseguida es peor que en la
media maratón de La Cartuja. Para la próxima carrera, tendré que situarme mejor en la salida, regular mejor y tratar de llegar más fresco de piernas.

Para ir concluyendo, en mi opinión hay que intentar evitar que estas carreras mueran de éxito. Por lo que me comenta mi amigo Javi (en la próxima carrera os lo presentaré más a fondo, como él se merece), con el cual no pude coincidir pero que Pilar si consiguió "cazar", hace apenas 7 u 8 años eran menos de mil los que hacían estas carreras. También ayuda el hecho de que sean gratuitas, pero si además de mantener el carácter de popular se trata de fomentar un poco la competitividad de poder correr a un buen ritmo, tendrán que inventarse algo de salidas espaciadas por grupos de edad, marca acreditada, número de dorsal o algo parecido, porque si no es difícil correr con un mínimo de comodidad.