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jueves, 16 de diciembre de 2010

SIN COMPLEJOS SE LLEGA LEJOS



En este anunciado resumen del poco ciclismo que he hecho este año, una de las cosas que os explicaré es el otro título que tenía pensado para este blog, a lo mejor más realista y con menos florituras: Triatleta sin Complejos. Y este significativo nombre lo hubiera adoptado no sólo por el modesto nivel comparado con el resto de los competidores, sino por mi falta de inhibición de acudir a las pruebas sin la vestimenta específica ni el material más adecuado. Como dijo Pierre de Coubertain, "lo importante es participar".




Mi primer contacto con la bicicleta, como muchos de vosotros si sois más o menos de mi generación, fue de pequeño con las típicas G.A.C. y Motoretta. Me costó un poco pasar de las cuatro a las dos ruedas, pero cuando me solté me gustó bastante, y ahí fueron mis primeros pinitos con la resistencia: ¡un día en la playa no se me ocurrió otra cosa que darle 100 vueltas a la manzana sin parar! Cuando llegué a la adolescencia, hice la misma tontería que mucha gente: dejé la bici por "ser cosa de niños chicos".



Desde hace varios años he tenido la tentación de volver a ella, pero nunca faltaba una excusa para posponerlo: unas veces era la falta de tiempo, en otras lo era la de dinero, y siempre estaba el problema de dónde guardarla. Aun así la entrené un poco en mis escasas visitas al gimnasio, y no se me daba mal del todo la estática. Ya el año pasado empecé a aprovechar las bicis de alquiler de Sevici, bastante pesadas y con un cambio muy rudimentario, pero un poco más cerca de la realidad al ser al aire libre.




En mi debut en el Triatlon de Sevilla, ya os conté mis peripecias con la MTB de mi amigo David, y ahí empecé a decidirme a comprar una de carretera. Esperé a las rebajas de verano, pero me seguían pareciendo caras. Me puse a mirar las de segunda mano, tampoco terminaban de convencerme. Para seguir entrenando en la playa, tuve la suerte de poder aprovechar la bici plegable de mi hermana. Era digno de verme por el arcén de las carreteras, y la cara de flipados del resto de ciclistas al cruzarse conmigo. Me imagino lo que pensarían de mí: ¿a dónde va el loco ese?



                                                                                                     Entre pitos y flautas, no compré la definitiva hasta mediados de Octubre, ya con las tardes muy cortas, y eso me ha limitado bastante para entrenar con ella. Es un poco básica, pero con una relación calidad-precio muy razonable. Tengo claro de todas formas que me sirve de sobra para mis primeros pasos en el reencuentro con el ciclismo. Mientras no mejore bastante, a una bici más avanzada no le sacaría el suficiente provecho.






Como podéis comprobar, mi currículum en cuanto a bicis que he utilizado es de lo más variado y pintoresco. Pero si no hubiera ido dando esos pequeños pasos, no habría llegado a estar escribiendo esto ahora. Si me hubiera dejado vencer por el miedo al ridículo, al que dirán, al vaya pinta que llevo, me habría quedado sin probar este maravilloso deporte. Y eso os lo dejo como reflexión: cuando luchas por tus metas, por tus objetivos, por tus sueños, no siempre se consigue a la primera. Pero no hay que tener miedo al fracaso, ni a la caída, ni a la críticas, porque la alegría y la satisfacción de conseguir tus logros empequeñecerá luego los malos sinsabores del camino.

9 comentarios:

Charlie dijo...

Muchas gracias, Ricardo, por hacerte seguidor de este blog. Tenemos bastantes conocidos blogueros en común (Caletero, Tragabuche, Lay...) Suerte con tu preparación del maratón, a ver si nos conocemos en Los Palacios, aunque no te veo inscrito.

Un saludo y hasta pronto.

Selu dijo...

No te preocupes por tu parque móvil. Yo empecé con una de carrtera que me había comprado con el dinero que me dieron de beca en 2º de Empresariales, hace unos 18-20 años. Con esa competía hasta en distancia olímpica. Luego me compré una de aluminio, y ahora tengo una de carbono. Lo me jor de todo es que esa reliquia de la marca Peugeot la ha heredado uno de los que entrena conmigo para la maratón de sevilla, y será la primera burra de carreras que tenga cuando por Septiembre, si Dios quiere, debute en el tri de Rota.... esto si que es reciclar.

tragabuche dijo...

ostias charlie que bueno el post,que recuerdos,yo tenia una mottoreta igual que esa y era el puto amo en mi calle,y no veas lo bien que se alzaba con el respaldito trasero que tenia.yo vendí mi canija hace poco ,a ver cuando puedo pillarme una,de momento la btt.sin complejos ,claro que sí.saludos

Charlie dijo...

Para Selu: está claro que, igual que primero aprendemos a gatear, luego a andar de la mano y después solos, en el deporte hay que ir poco a poco. ¿De qué me serviría que me dejaran el Ferrari de Alonso, si no sería capaz de sacarle el máximo partido?

Está bien eso de reciclar las bicis, hay que ahorrar, que con la crisis estamos todos más apretados que los japoneses en el metro:

http://www.youtube.com/watch?v=Cie_CyAyFbo

Saludos y hasta pronto.

Charlie dijo...

Para Fernando: yo también soy de los nostálgicos y de la añoranza, siempre volviendo la vista atrás a nuestra infancia. Me parecen más sanotes los dibujos y las series que veíamos, la música te llenaba más, jugábamos en la calle y no tanto con maquinitas...

La BTT estuvo bien para el debut, ahora con la de carretera espero ir mejorando poco a poco.

Un abrazo y hasta el domingo.

Angel dijo...

La misma bici que tuve yo de pequeño, la mottoreta, que pasada. Y ahora miranos, emulando o por lo menos intentandolo, con nuestras bicis, aunque sean sencillitas y de 2º mano, como la mia.

Mucho animo y sin complejos.

Charlie dijo...

Para Angel: pues sí, como dice la frase del libro que menciono en el logo del blog, en el fondo con el triatlon hacemos lo mismo que de niños. ¡A lo mejor lo que tenemos todos es un pedazo de síndrome de Peter Pan! Je, je...

Saludos y hasta la próxima.

Triatleta Caletero dijo...

Joder charlie...que frase esta ultima mas filosofica...me haentrao ganas de coger la bici e irme a luchar por mis logros amigo....pronto nos contará otra muchas aventuras con tu flaca pero que muy pronto. En los palacios nos vemos socio. Un abrazo

Charlie dijo...

Para Oscar: hay que tomásrselo así, igual que entrenamos para las competiciones, el deporte debe de ser un entrenamiento para la vida. ¡Como si hiciera falta picarte a ti mucho para que te entren ganas de coger la bici! Je,je...

Espero tener más aventuras con Paca (mi flaca), y que sean de más categoría que las mini batallitas que he contado en esta entrada. ¡Ojalá en 2011 pueda debutar en alguna de las numerosas ediciones de los 100 Km. Caleteros!

Un abrazo, mañana nos vemos (y si no, nos buscamos).