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jueves, 5 de julio de 2012

A CIEN DIAS DE UN TRISUEÑO




Cien días es una cifra redonda pero a la vez muy imprecisa: poco más de tres meses, menos de quince semanas... Se utiliza mucho cuando se acerca un gran evento: Juegos Olímpicos, Mundiales, Exposiciones Universales... Significa que ya no queda mucho para una fecha señalada, que no da tiempo a preparar algo grande si no ha habido un trabajo previo, pero que aún queda tiempo suficiente para rematar los últimos preparativos, en definitiva que se ha entrado ya en la recta final. En esa circunstancia es en la que me encuentro: hoy, cuando publico esta entrada, quedan cien días para disputar mi primer medio Iron Man, el I Trisur de Sevilla.


























Cuando hace dos años empecé a competir e hice mi primer triatlón
 supersprint, veía a los que iban a disputar el olímpico casi como superhombres y supermujeres, deportistas fueras de serie con una gran preparación. Hoy yo ya he sido capaz de completar tres veces esa distancia, quedando siempre de los más lentos, pero al fin y al cabo formando parte del grupo. Por el camino también he participado en tres triatlones sprint, dos duatlones, cuatro acuatlones...




Un supersprint es más bien una anécdota, un símbolo de que te atrae este deporte. Un sprint es un pasito más, requiere un mínimo de preparación. Un olímpico ya es algo más serio, accesible pero a la vez empieza a ser exigente. Todas estas distancias son ya retos conseguidos, y una vez superados los ves de otra manera. Pero un medio Iron Man... ¡Eso empiezan a ser ya palabras mayores! Es mi   próximo objetivo, y por lo tanto mi principal motivación para entrenar más y mejor.




Ya os había hablado de esta prueba por encima en anteriores entradas, pero quiero aprovechar para dar más detalles de cada sector, del tiempo que estimo necesitaré en cada uno de ellos y de cómo estoy organizando los entrenamientos para ellos. Como es habitual, soy un poco "sui generis", y no estoy haciendo un plan específico a rajatabla, sino que sigo unas líneas generales, dentro de un carril tipo Internet, con banda ancha, je, je.




* NATACION: Los 1.900 metros serán en el río Guadalquivir, saliendo desde el CAR, a una vuelta rectangular llegando casi al puente de La Barqueta en la ida. Un circuito similar al que se usa en el Triatlon de Sevilla, con la peculiaridad de que es más largo, evitando el dar más de una vuelta, a la llegada a la primera boya se irá más estirado y habrá menos "galletas", no habrá subida al pantalán... En definitiva, más cómodo para nadar. La distancia ya la he alcanzado muchas veces en los entrenamientos, no es algo que me preocupe. Sí me tendré que poner las pilas en lo de nadar con neopreno, ya que al ser en Octubre y a primera hora de la mañana seguro que se utilizará, y no quiero que sea más un obstáculo que una ayuda, como me pasó en Málaga.



Para preparar esta primera prueba, las tiradas largas las estoy haciendo entre 2.000 y 2.500 metros, y así ir fortaleciendo los hombros y alcanzar un margen que me permita completarla sin empezar a sentir cansancio. Los días que entreno series las estoy haciendo más largas que de costumbre, de 200 metros para arriba cada una y acumulando como mínimo 2.000 metros, buscando afinar y afianzar la velocidad de crucero. Calculo que necesitaré alrededor de 40 minutos en este primer sector, y si le sumo las dos transiciones con cambio íntegro de ropa ya tenemos más o menos 1 hora en total.



* CICLISMO: En un triatlón es siempre el sector más largo tanto en distancia como en tiempo, en esta ocasión 90 kilómetros por la N-630, hasta El Ronquillo ida y vuelta. En la ida con mayor tendencia a la subida al principio, salteado de repechos como el del la Venta el Alto, el Negro... Luego se baja la Media Fanega a velocidad de vértigo, que a la vuelta ya se encargará de ponernos a cada uno en su sitio, en mi caso al final de la fila. Será importante regular las fuerzas, después de esta cuesta la tendencia es descendente, y si se llega a los últimos kilómetros en buenas condiciones se puede apretar para mejorar la media.





Evidentemente, al ser donde estoy a un nivel más bajo es donde más tengo que incidir en los entrenamientos, Ahora mismo estoy en la primera fase, de carga o acumulación. De los 30/40 kilómetros que estaba haciendo antes he pasado a 50/60, y más adelante haré alguno un poco más largo. De momento sin apretar demasiado, se trata más de asimilar la distancia e ir haciendo el cuerpo a estar horas y horas sobre la bici. Poco a poco metiendo algunas cuestas, e intercalando fases de plato grande y acelerar al máximo. Aquí no puedo ser muy ambicioso, si soy capaz de hacerlo en 3 horas y media me daría por más que satisfecho.



* CARRERA: En teoría la media maratón está planteada como un tour alrededor de La Cartuja, el Guadalquivir, San  Jerónimo y el Parque del Alamillo. Como ya comentó Selu en su blog, en la práctica será poco probable que permitan tantos cortes de tráfico para un número de participantes no demasiado elevado (a fecha de hoy hay 230 inscritos, supongamos que al final hay entre 300 y 400), aunque en La Cartuja al ser un día no laborable no es mucho problema, en el río se podría desviar por los bajos... De todas formas, no es descabellado que a última hora lo simplifiquen un poco, y sí haya que dar más de una vuelta a un circuito reducido. Aparte de la fatiga acumulada, la incógnita es qué tiempo nos deparará la lotería otoñal, porque igual tenemos calor veraniego (muy malo para la carrera), que lluvia y viento (peor para la bici), que un día con nubes y templado (ideal).


Aquí es donde tengo más experiencia después de la maratón y de muchas medias maratones, pero correr después de bajarse de la bici no es lo mismo, tanto por cansancio como por sobrecargas, dolores de la postura forzada... Por supuesto estoy retomando los entrenos largos de una hora/hora y media, y también tendré que ensayar la transición bici/carrera, que aunque en condiciones normales mis piernas han respondido bien, el flato por no beber correctamente me ha fastidiado ya varias veces, y otra media como la de Los Palacios el año pasado no se la deseo ni a un banquero. De momento seré conservador y calcularé que necesitaré 2 horas, aunque si todo sale bien quizás pueda recortar un poco (el tiempo necesario, no en las curvas, ¿eh?).



En total mis estimaciones iniciales me indican que si consigo acabar la prueba (¡ojalá!) rondaré en un tiempo de 6 horas y media. Un tiempo discreto, pero lo mismo me da que me da lo mismo. A lo mejor los entrenos surten efecto y me acerco a las 6 horas, pero también puedo pecar de inexperto y plantarme en más de 7, ya dejo claro que es pura elucubración. Por supuesto el tiempo que haga será sólo un dato secundario, para mí lo más importante será ser capaz de entrenarla de forma correcta, hacerla lo mejor que sepa y pueda, llegar a la meta... ¡y vivir para contarlo, claro, je, je! Bueno, ya puestos, si no es pedir demasiado, espero que luego no me deje muchas secuelas, recuperarme bien y tener ganas de repetir la distancia en la misma prueba o en otra los siguientes años. Aunque algunos no nos entiendan, se trata de disfrutar llegando hasta el límite pero sin pasarse, para luego volver a subir el listón y volver a rozarlo, una vez y otra, mientras el cuerpo aguante.

martes, 26 de junio de 2012

NADAR Y (NO) GUARDAR LA ROPA




Por si aún no lo habíais notado, otra de mis aficiones son los refranes, fruto de la sabiduría popular acumulada durante generaciones. El que ha inspirado el título de esta entrada es de sobras conocido y no necesita de mucha explicación: significa que hay que ser prudente y arriesgar lo menos posible. Pues la verdad es que no puedo decir que en el último fin de semana lo haya aplicado, ni en el sentido figurado de la frase ni en el estricto propiamente dicho.





Y es que para empezar el verano con buen pie, volví a atreverme con un doblete, el primero del año. No creo que vaya a hacer tantos como en años anteriores, porque debo dedicarle más tiempo a los entrenos para el Trisur. De las pruebas que haga, le daré prioridad a los acuatlones en Julio (Chiclana y Rota), a los triatlones en Septiembre (Rota y Chiclana) y si cae algún triatlón pirata por el camino, bienvenido sea. Aparte de esto (que no es poco), alguna travesía y/o carrera playera suelta pero sin abusar, y buscando más aquellas en las que aún no he participado (travesías de Puerto Real y Cádiz, carrera por la playa de Valdelagrana...)


 La  primera prueba fue más bien una reunión de amigos, la Noche de San Juan de Rota, organizada magníficamente por los Rábita Ruta, con Matraca a la cabeza como presi y muy bien rodeado de muchos conocidos como Barroso, Aníbal, Andrés Mariño, Antonio, Taka, Alberto, Manuel Andrade...  me dejo a muchos en el tintero, pero es que son cada vez más, y cada cual mejor persona. Eché de menos, entre otros, a David-León, supongo que estaría en acto de servicio. Del resto de blogueros asistieron el Abuelo Runner (que se cruzó España entera para acudir, eso es devoción por el deporte), Ricardo (que se tomó la carrera en plan tranquilo tras su reciente machada en el Extreme-Man de Salou) Rafa (su última carrera hasta espero que dentro de muy poco), Diego y Germán (dos fueras de serie a los que tras la salida no les huelo ni de lejos), Antonio del Maratón Jerez (otro que sacrificó la primera parte del España-Francia por acompañar a sus amigos, todo un detallazo) y conocí a Juan Pedro, que vino nada más y nada menos que desde Badajoz, tiene mucho mérito hacer esos esfuerzos. También coincidí de nuevo con Mª Angeles del Correplayas, a la que conocí el año pasado en el Desafío Doñana. Lástima que al parecer no se vaya a volver a organizar, porque a ella le atraía mucho la idea de hacer el sector de carrera, pero bueno, en el Trail Hércules de la semana pasada se habrá desquitado con ganas.


Tras muchos saludos, charlas y bromas, nos vamos al arco de salida. Cuando ésta se produce, todos salen muy fuertes, trato de no acelerarme demasiado y guardar energías para el final, en parte lo conseguí. En el primer kilómetro hay que andar con mucho cuidado por las calles del centro, estrechas y con adoquines, subiendo y bajando las aceras con mil ojos. Ya en el segundo vamos bajando por calles más anchas, donde algunos recortaron por las aceras en las curvas. A mí en cambio, en un giro de casi 180º a la derecha, me toca hacer un puñado de metros de propina rodeando a un más orondo que despistado peatón (y ya es decir) que trata de cruzar por enmedio de los corredores cuando estamos con la quinta marcha metida y sin reductora.

Bordeando el puerto deportivo veo a Rafa corriendo en sentido contrario a la carrera, me extraño un poco y lo saludo. Cuando llegamos al paseo marítimo se agradecen mucho las duchas aspersoras para refrescarse, ayudan y mucho a luchar con el considerable calor que hace. Hasta aquí he ido adelantando a muchos corredores yendo más o menos a 4'15" el kilómetro, a partir de entonces poco a poco las posiciones se van estabilizando y apenas hay cambios. Al final del paseo y en la subida para ir completando la primera vuelta aflojo un poco, rondando entre 4'15" y 4'20" los tres siguientes kilómetros. Aún tengo en el recuerdo lo mal que lo pasé el año pasado en la segunda vuelta con el flato, así que decido no beber agua.


La segunda vuelta comienza de forma bastante más tranquila, sin el apelotonamiento inicial las calles del centro son mucho más cómodas. Cuando llego de nuevo al paseo marítimo bajo otro pequeño peldaño y empiezo a ir por encima de 4'20". Ni siquiera cuando pasado el Km. 7 escucho cantar el gol de España me vengo arriba, sólo en los últimos 500 metros soy capaz de esprintar un poco y entro en meta en 36:18, a una media final de 4'17". Muy contento con el resultado, si hubiera tenido más fuelle en los dos últimos kilómetros hubiera bajado de 36 minutos, ya hubiera sido de sobresaliente. La organización estuvo perfecta, el traslado de la entrega de dorsales y el guardarropa a la plaza ha sido un gran acierto, y se agradece la entrega de un bonito polo cuando ya tenemos una colección excesiva de camisetas.




¿MR PROPPER, DON LIMPIO
O PIER LUIGGI COLLINA?


A la mañana siguiente, con poco tiempo para descansar, a levantarse temprano para afrontar la segunda prueba del fin de semana, el I Acuatlón de San Fernando. Debido a la curiosa costumbre gaditana de que cualquier persona, alimento, objeto o lugar suele tener un nombre oficial y otro popular, resulta que la playa de Camposoto se llama en realidad Playa del Castillo. Ello nos causó a Pilar y a mí un poco de confusión para encontrar el lugar de la prueba, pero al final lo conseguimos, orientados por amables ciudadanos "cañaillas" (el gentilicio oficioso de los isleños).






Una vez localizado el "punto neurálgico" de la prueba (vamos, traducido: "tó el cogollo"), recogí el dorsal y el gorro y saludé a Little, felicitándole por lograr ser todo un Iron Man en Salou. Como buen presi encabezaba la multitudinaria representación del C.D. Chiclanero, el club con diferencia más numeroso, al que sin embargo entre sus filas, por extraño que parezca, no figuraba el infatigable Óscar, que a estas horas a lo mejor aún se estaba reponiendo de la boda de un amigo a la que asistió en Osuna la noche anterior (hay veces que los amigos nos hacen faenas como ésa, qué le vamos a hacer). Tras un breve calentamiento (había que guardar las escasas fuerzas que me quedasen tras la carrera roteña) e informarme del recorrido de la natación (un triángulo similar al de Málaga pero a una única vuelta), me dispuse para tomar la salida.

DE ÉSTAS AÚN NO 
HE PARTICIPADO
EN NINGUNA, 
PERO NUNCA SE SABE...




Como era de esperar, los primeros metros la mayoría de los acuatletas salen en tromba. Trato de no dejarme llevar por la estampida, sé que no es el ritmo que puedo mantener y menos habiendo corrido el día anterior. Logro controlarme e ir a un ritmo exigente pero a mi alcance de algo más de 4 minutos el kilómetro. Cuando llegamos al cono de giro me entretengo en contar cuántos llevo por delante, y calculo que son unos 51. En la vuelta bajo un poco el ritmo, aun así adelanto a tres y sólo soy adelantado por uno.











Al llegar a la T1 protagonizo el momento globero del día: aunque paro un poco a recuperar el fuelle, tengo un despiste monumental del que no me doy cuenta hasta llegar a la orilla: ¡NO ME HE QUITADO LOS CALCETINES! Con las prisas del momento, pienso que nadar con ellos, aparte de ser un estorbo, con el reglamento en la mano es una infracción y no estaría permitido, y ni corto ni perezoso, ¡cojo, me los quito y los dejo tirados en la orilla! Evidentemente, éso también es motivo de descalificación, menos mal que los jueces fueron indulgentes con pardillos como yo y como algún otro que le pasó algo parecido con el dorsal. Luego en frío pensé que me los podría haber guardado en los bolsillos del trimono, pero en ese momento no se me ocurrió.




Para rematar la faena, mientras yo hacía la natación, Pilar le pidió los calcetines a un juez que los había recogido, y como es muy ingeniosa sobre la marcha se inventó el nuevo deporte del verano: el calcetín-cesta. A la fundadora le correspondió el honor de tratar de convertir los dos primeros tiros libres dentro de la cesta donde estaban mi zapatilla y mi dorsal, pero no es tan habilidosa con las manos como con la mente, así que su porcentaje de acierto fue de un modesto 50%, ante lo cual con mucho desparpajo le solicitó a una sorprendida a la par que perpleja jueza que recolocara el calcetín que había colado en la cesta errónea en la correcta. Si para el año que viene alguna chirigota o cuarteto precisa de figurantes para amenizar su función, ya saben dónde pueden localizar a un par de candidatos muy idóneos.





Dejando a un lado las escenas más propias de una película de Los Hermanos Marx o de Berlanga y volviendo al deporte, cuando empiezo a nadar noto como es lógico que al principio me cuesta más llevar una velocidad acorde con mis entrenamientos por el déficit de aire que aún tenía. Ya llegando a la primera boya empiezo a deslizar mejor, y desde la segunda boya a la orilla aprieto todo lo que puedo. Salgo del agua pensando que habré perdido bastantes posiciones, pero luego pude comprobar que tampoco fue para tanto.









Camino de la T2 sigo "dando la nota", parece que el que había estado de juerga la noche anterior era yo: hay una única fila de conos para dirigirnos hacia los boxes, y con las gafas recién quitadas no me aclaro si tengo que ir por la derecha o por la izquierda, así que por un momento parece que estoy sacándome el carnet de conducir motos y voy haciendo eses entre los conos. Y por si el espectáculo no había sido ya suficiente, cuando voy a salir a correr me indica un juez que se me ha olvidado ponerme el dorsal, así que de vuelta a mi cesta para ponérmelo y poder salir.







Empiezo el segundo sector de carrera un poco asfixiado, pero encuentro el ritmo bueno que puedo mantener sin llegar a "petar del todo". En el tramo de ida quedo empatado: hago un adelantamiento y recibo otro. Al llegar a los conos observo que tampoco he perdido tantas posiciones, ¡y éso que no había salido contento del agua! En el último tramo de vuelta, ya con la lengua fuera y pidiendo la hora, adelanto a otro, llegando a meta voy acercándome a tres más pero no tenía fuerzas para esprintar. Entro muy cerca suya, los tengo a tiro de piedra, sin el popurrí de globerías cometidas muy probablemente los habría alcanzado.





Y PARECÍA TONTO, FÍJATE...
Aun con la cantidad de despropósitos cometidos acabo contento también esta prueba: es mi mejor marca en acuatlón, ya que en Sevilla el año pasado me correspondió nadar 400 metros menos por no estar federado, así que las marcas no son comparables. Es también mi mejor clasificación en una prueba combinada, aprovechando que en esta ocasión no había por aquí ningún profesional y faltaban muchos de los máquinas habituales (supongo que la mayoría estarían en Posadas). De todas formas, como no es la primera vez que "la lío parda" en un acuatlón (en Chiclana 2010 si no es por el de la lancha acabo en Sancti Petri, en Sevilla 2011 tuve mi propio muelle de salida particular...) Creo que si hiciéramos un híbrido entre Peret y Georgie Dann tendríamos la próxima canción del verano (cántese con acento rumbero): "No sé que tienen los acuatlones que me vuelven loco..."





Es cuanto menos paradójico que las pruebas rápidas (las de menos de una hora de duración) son en las que mejores resultados obtengo, cuando lo que menos entreno son las series y la velocidad. Me convierto en estos casos en cabeza de ratón (bueno, más bien en patitas delanteras o en ombligo), pero a todos nos motiva crecer aunque por el camino nos llevemos algún que otro traspiés. Así que seguiremos luchando por abandonar la cola del león, sin que eso signifique que no disfrute todas y cada una de las pruebas con independencia del resultado. ¡Carpe Diem!

miércoles, 20 de junio de 2012

TRIREENCUENTRO CONMIGO MISMO EN LA TERCERA TRIFASE AL CUBO



Tres tristes tigres... El perro de San Roque no tiene rabo... Jamás jamé jamón (bueno, alguna vez sí)... Si sigo sin encontrar curro, me podrían contratar como redactor de trabalenguas por los títulos que de vez en cuando se me ocurren, y además lo hago después de las competiciones, con el nivel de glucosa en el cerebro al mínimo, que en esas condiciones digo yo que tendrá más mérito, ¿no os parece?



Pues lo dicho, que después de tocar fondo en el Triatlon de Sevilla, por fin me puse las pilas y empecé a entrenar de forma más regular y correcta, sobre todo buscando mejorar en la bici. Haciendo muchas salidas de 30 kilómetros y una de 40, varias veces a la semana (normalmente dos, en alguna incluso tres), buscando hacerme con el plato grande y averiguar en qué piñón la relación entre velocidad de cadencia y fuerza obtenida es más adecuada para mí. Poco a poco la cosa mejora, pero aún me faltan muchos deberes por hacer para aprobar en Octubre en el Trisur, o bien en Septiembre en Rota o en Chiclana.




Por en medio, algunos entrenamientos de carrera, más bien pocos (uno de ellos fue un reencuentro por partida doble: en Los Toruños en compañía de Diego), un volumen aceptable de natación con series largas,  y un par de entrenos de trail con Javier, el primero en los pinares de Aznalcázar con varios amigos suyos esquivando las carretas que venían de vuelta del Rocío  y con visita al vado del Quema incluida; y el segundo los dos solos por el circuito de la Breña en Barbate, con mucha arena y varias cuestas salpicadas. En ambos mucho calor, alternando carrera con andar, pero con charla muy agradable, superando las tres horas de entrenos y afinando la resistencia de nuevo.



Con ese bagaje me fui la misma mañana del sábado para Málaga, sin prisa por la carretera, que ya las tendría por la tarde en la prueba. Me sentía un poco más en forma, así que el objetivo de mejorar en los tres sectores no era demasiado descabellado. Tras un poco de lío en la entrada con la nueva circunvalación (mi GPS está menos actualizado que mi material deportivo, je, je), y atravesando las obras del metro, conseguí localizar la zona del triatlón en la larga calle del Pacífico, la cual formaría parte luego del estupendo circuito de bici (ya lo elogiaremos más a fondo después). Una vez solventados los trámites de recogida del material identificativo y del check-in, busqué aparcamiento con bastante fortuna, llamé a Óscar y me dirigí de nuevo a boxes para encontrarnos, saludar a Roberto, que no nos veíamos desde Sierra Nevada, y nos fuimos a comer pasta como está mandado: macarrones y pizza, aderezados como no podía ser de otra manera de charla deportiva.


Recogemos luego las últimas cosas del coche, saludamos a los Bikila que estaban aparcados muy cerca del coche de Óscar, y para boxes de nuevo. Nos enteramos de que al final sí estaba permitido el traje de neopreno, aunque no lo he vuelto a usar desde el Triatlón de Cádiz decido que me lo pondré (a la larga fue un error, pero me dejé llevar por la inercia). Las últimas horas antes de la salida estuvo nublado, dándonos falsas esperanzas de no pasar calor. Me coloco como siempre abierto para recibir los menos golpes posibles, y pitando para el agua cuando suena el bocinazo.


El circuito de natación estaba anunciado como cuadrangular, pero al final resultó ser un triángulo al cual darle dos vueltas. En la primera recta hasta la boya me defiendo bien y me protejo de los golpes, ya en la recta paralela a la orilla vuelvo a recibir un "efusivo abrazo" por encima del cuello (es que los triatletas somos muy "cariñosos"...) y algún que otro "achuchón" (eso sí, sin llegar al nivel de "escarceos preliminares"). No voy mal de ritmo, pero como siempre que he usado el neopreno, para alguien como yo que tiene menos flexibilidad en los hombros que los Clicks de Playmobil noto que no consigo aprovechar al máximo la amplitud de la brazada. Entre que llevaba tiempo sin entrenar con él y ser una distancia más larga, creo que me limitó mucho. Volviendo a la orilla me abro un poco más de la cuenta, y éso que siempre estuve vigilando a los nadadores más cercanos, pero si me fijo en alguien más despistado que yo, apañados estamos...


NADO COCHINERO
Cuando hago pie y miro el reloj, llevo sólo 13 minutos, menos de lo esperado (luego me enteré de que el circuito estaba corto), la carrerita hasta la playa, vuelta a las banderas y reentrada al agua me la tomo con tranquilidad para recuperar un poco de fuelle, 1 minutito en el que  podría haber recortado un poco de tiempo, pero bueno... En la segunda vuelta me noto más cargado de hombros, aun así mantengo un ritmo similar y la hago en 14 minutos, mucho más limpia que la primera como es lógico al ir ya más estirados. Doy la carrerita de rigor hasta boxes quitándome el neopreno con bastante soltura, veo que quedan por recoger menos bicis de las que me esperaba, y salgo a luchar en mi sector "favorito".


¡NO PUEDOR!

Empiezo con ganas, intento engancharme a alguno de los que me adelantan, pero van demasiado rápidos para mí. En las primeras vueltas trato de seguir la estela de algún grupo, pero un par de veces elijo un grupo equivocado (con decir que en uno de ellos iba Óscar creo que ya está todo dicho...), y a un trío que me estaba consiguiendo acoplar nos adelantó en ese momento un grupo más rápido que los arrastró con ellos, dejándome con un palmo de narices. En la tercera vuelta empiezo a flojear un poco, me recupero un poco en la cuarta pero vuelvo a dar un pequeño bajón en la quinta (con susto incluido al pasar por encima de un bidón caído con amago de tirón en el gemelo) y otro en la sexta. Aun así hice una media un poco mejor que en Sevilla e incluso que en Rota (30,5 Km/h), y siendo este circuito más largo (algo más de 43 Km, por encima de los 42 anunciados), pero era ideal para hacer una buena marca, y reconozco que no le saqué todo el partido posible.


Sobre el circuito quiero comentar que se ha demostrado que es posible compaginar un recorrido bueno para los triatletas y atractivo para el público con no alterar en exceso el tráfico. Al ser una avenida amplia dejaron las vías de servicio para los coches, y en algunos puntos había policías apostados para permitir el cruce entre un pelotón y otro (o entre ciclistas descolgados como yo). Ídem en los pasos de cebras para los peatones, vigilados en estos casos por voluntarios. Era muy recto, sin apenas glorietas ni curvas, salvo los dos giros técnicos de 180º en cada extremo (donde daba la nota con  mi "técnica depurada" je, je). Un gran acierto tanto de la organización como de la ciudad, ojalá en Sevilla se pudiera hacer algo parecido (¿La Palmera? ¿La Raza? ¿Carlos III?). Esperemos que lo permitan algún año. Por cierto, que se ha hablado mucho sobre "la soledad del corredor de fondo", pero que yo sepa nadie ha escrito acerca de "la soledad del ciclista paquete", y en éso yo ya tengo experiencia para hablar, ¿a que sí?


Cuando me bajo de la bici estoy mucho más entero que en Sevilla, pero de nuevo con amago de flato (comentando posteriormente la jugada, una de las globerías que tengo que pulir es aprender a beber del bidón sin tragar aire). El circuito es a cuatro vueltas por el paseo marítimo, mezclado con peatones y niños con bici. Voy bien de ritmo en la primera vuelta, en los avituallamientos ando al beber para que no empeore la situación. A mitad de la segunda vuelta, por animar a otros corredores el flato empeora, y debo de andar un rato hasta que mejora. Hago la misma tontería en la tercera vuelta con idéntico resultado. En la cuarta, con la boca calladita, aprieto al final para conseguir cruzar la meta en menos de 2 horas 50 minutos.


Me quedo satisfecho a medias con el resultado, notando una cierta mejoría pero sin estar tampoco para tirar cohetes. La natación fue un fallo técnico, la bici ya estoy un poco más cerca de conseguir engancharme a los grupos, y en la carrera lo hice bien dentro de lo que cabe. Ahora lo que toca es seguir entrenando, para las competiciones de verano y sobre todo para el Trisur en Octubre. En cuanto a lo enrevesado del título, aunque no lo parezca tiene su explicación: ha sido mi TERCER TRIatlón del año y el TERCER TRIatlón olímpico que hago, en la TERCERA edición del TRIatlón de Málaga. ¿Qué nota me pondría? Evidentemente un 3,33: progreso (poco) adecuadamente pero necesito (mucho) mejorar. ¡Tiempo al tiempo! Todo llegará.

martes, 29 de mayo de 2012

EN BUSCA DE LA MOTIVACION PERDIDA



¡ENTRENA, 
CHARLIE, 
ENTRENA!
Como hace tiempo que no hago dobletes/tripletes competitivos, aprovecho hoy que tengo triplete de fechas para retomar el blog, que lo tengo más abandonado que las visitas a los vuestros, y éso ya es decir. Y es que hoy hace ya dos meses que no escribo una entrada, mucho tiempo cuando antes no faltaba ni una semana... también hoy hace dos meses que dejó de sonar mi despertador todas las mañanas de lunes a viernes (salvo festivos y puentes de guardar) a la misma hora para levantar el trocito de país y ayudar a rescatar la porción de banco/caja de ahorro que humildemente me correspondiera. Y hoy hace dos años que comencé a competir, en el Triatlón de Sevilla.








La racha de dos meses en el dique seco sin escribir ya estoy ahora mismo acabando con ella. Lo de volver a poner el despertador no sé cuánto tiempo necesitaré para volver a estar en activo, ojalá sea el menos posible. Y los dos años seguidos compitiendo esperemos que sean muchos más, de momento en Mayo hemos vuelto a ponernos un dorsal durante tres fines de semana consecutivos, después de dos meses y medio de letargo tras la maratón. Ha sido una travesía del desierto bastante complicada. Era normal que necesitara un tiempo para recuperarme de la paliza de la prueba y de las largas tiradas de entrenamiento, pero al sumarse la pérdida del trabajo me ha faltado la tensión necesaria. Por un lado te sientes confuso, inseguro y un tanto deprimido hasta que asimilas la situación, y por otro la relajación y el hastío de tener tantas horas libres te hacen sentir como un muelle flojo, y te dificulta pulsar el botón de resorte para salir a la calle a tratar de hacerlo lo mejor posible.





PAQUETE RODEADO DE
CRACKS - 3ª EDICION
Marzo fue un mes muy flojo, sólo cumplí a medias con la natación, se me echaba encima el ICAN 62 y sabía que no lo estaba preparando a conciencia. Así que cuando cambiaron el recorrido y dieron la opción de darse de baja aproveché que la ocasión la pintan calva y pedí que me devolvieran la inscripción. Por cierto, que dijeron que tardarían unos 15 días, y ya va para mes y medio y aún estoy esperando. ¿Quién tardará más, ellos o Hacienda en la devolución de la Renta? Se admiten apuestas. En Abril recuperé un poco la carrera a pie aunque fuese sin grandes alardes, pero la última semana me volví a dejar ir. Destacar el entreno de nado en La Barrosa organizado por Óscar el Viernes Santo, fui en el coche con Ricardo. Nos juntamos una buena peña, pero el ritmo que llevaban se me quedó muy grande, cuando los perdí de vista me di la vuelta al no tener ni siquiera boyas como referencia.



Llega Mayo y mi reencuentro con las competiciones. Comencé el 6 de Mayo con el I Triatlón de Cádiz, donde pensé que podía hacer un papel aceptable por lo recto y llano de su circuito de bici. Me dejé tentar por la cena de la pasta la noche del sábado, ¡fue buffet libre!, así que el domingo me presenté en la línea de salida con "cuerpo de boya", como pudieron comprobar Óscar, Selu, Lay, David... Hice una natación decente, aunque recibiendo mucha leña. La transición por la larga cuesta arriba desde la playa hasta los boxes fue bastante dura, pero así motiva más. En la bici salí con ganas, auqnue luego me faltaba la chispa que tenía en Diciembre y Enero, no conseguía coger grupos ni queriendo, y la vuelta con el viento en contra se me atragantó, aun así llegué a boxes en buenas condiciones. La carrera a pie fue digna dentro de lo que cabe: remonté algo, vi a muchos corredores parados estirando o cojeando, demasiados para ser un triatlon sprint, pero quedé como de costumbre en el furgón de cola, más o menos como en Chiclana en Septiembre.




La siguiente competición fue el domingo siguiente, en la Carrera Popular de Triana-Los Remedios. Si hubiera sido a finales de Abril, cuando más fino estaba corriendo, me hubiera salido mejor. Pero entre la recaída en los pocos entrenos y la ola de calor que hizo por la bolsa de aire subsahariano, sólo me duró el fuelle de ir a 4'15" el kilómetro hasta la mitad de carrera, donde una larga cuesta arriba, suave pero de casi dos kilómetros, me sacó de punto por completo. La segunda mitad fui renqueando y alcancé la meta tocado y a punto de hundimiento. Mejoré unos segundos con respecto el año pasado por salir más adelantado y coger mucho menos tráfico en el primer kilómetro, pero las sensaciones no fueron del todo buenas, y eso que ha sido mi mejor clasificación en una carrera hasta ahora. Destacar que a pesar de cobrar este año la participación no ha bajado demasiado (un 25% aproximadamente), y que además de reencontrarme con mi amigo Javi vi por allí a otros amigos como Miguel (del futbito), Rafa (del colegio...)...




Y llegó la prueba principal del mes, donde sabía que pagaría los platos rotos de mis entrenamientos irregulares, sobre todo en la bici: el XVI Triatlón de Sevilla, donde estaba inscrito en la modalidad olímpica, mi primero oficial tras el pirata de Rota el año pasado. Esta vez decidí recoger el dorsal el mismo sábado, llegando muy justo para depositar el material y comer con tiempo para hacer la digestión. Muchos saludos en la feria con el personal de Credus: mi fisio Manu, Lorena, Nieves, Merchán... Y también con Lay, que estaba echando un cable en el stand de Bikila. Luego en los boxes vi a menos gente conocida que el año pasado, pero sí que me encontré con Oscar, David, Diego, Rosalía...




Tuvimos suerte de que se hubiera ido la ola de calor, y en su lugar hiciera un viento de poniente que refrescaba, aunque cuando se salía del agua de entrenar era muy desagradable. Como el año pasado me agobié mucho en la salida con la falta de sitio dentro del agua para poder flotar, este año me lo tomé con mucha tranquilidad, entrando desde la cámara de llamada de los últimos. Con tanta tranquilidad, que cuando dieron el pistoletazo aún estaba encima del pantalán, así que la natación tuve que hacerla remontado desde atrás.



En la primera recta recibí más palos que un burro flojo, pero me estuvo bien empleado por relajarme en exceso y no salir en condiciones. Tras las dos primeras boyas, con el atasco habitual, tuve dos incidencias muy chocantes: si ya el año pasado tuve el zarpazo de un trigre/trigresa, esta vez un avispado usó mi pecho como si estuviese en la piscina para apoyar los pies y propulsarse. ¡Vivir para ver! La otra fue que en la segunda recta una mujer que nadaba a mi lado dio su brazada tan abierta que me hundió la cabeza cuando iba a respirar. Tras tragar la "rica" y "sabrosa" agua del rio, "gentilmente" aparté su brazo de encima de mi cuello. El resto de la primera vuelta fue más normal, vi que la mayoría se abría hacia la orilla para coger menos corriente, yo preferí seguir por en medio con menos tráfico. La subida al pantalán fue incómoda y en mi opinión innecesaria, ya en el calentamiento me doblé un dedo entre dos tablas. En la segunda vuelta, también con más espacio, nadé muy a gusto. Salgo del agua lo más rápido que puedo, hago una transición lo más rápido que puedo y a la calle con mi olvidada bici a cumplir el expediente.




El circuito de bici era el mismo que en el Duatlón en Enero. Ya entonces me pareció poco seguro el estrecho y sinuoso paso por el Jardín Americano, si a ello le añadimos el mal estado del asfalto de las calles en la Isla de La Cartuja, podremos comprender el porqué hubo más de un 15% de abandonos (77 de 449). Todo el rato viendo a triatletas caídos, unos parados cambiando la cámara, otros con la bici al hombro camino de boxes... Afortunado fui de poder acabar el segmento sin ser de los perjudicados, aunque la falta de entrenos hizo que sólo diera en condiciones medio presentables las dos primeras vueltas, las dos segundas fueron un quiero y no puedo, arrastrándome hasta acabar como buenamente pude.



Me bajo de la bici de los últimos, confiando en remontar un poco como de costumbre en la carrera a pie. Pero Sevilla es una ciudad con solera y muy guardiana de sus tradiciones, y como no hay dos sin tres, por tercer año consecutivo corrí el último tramo con flato, pero con la "pequeña" diferencia de que esta vez la distancia a recorrer era el doble que el año pasado y el cuádruple de hace dos. Así que con el modo ralentí fui dando las vueltas al parque, saludando a los pocos que aún nos animaban a los últimos (entre ellos mi paciente Pilar), incluso me adelantaron antes de llegar a meta los primeros del sprint. Quedé peor clasificado que nunca, pero me consuelo viendo que a pesar de entrenar poco fui capaz de acabar la prueba, tirando de casta y de las rentas de los entrenos invernales. La organización y el avituallamiento final fueron muy buenos, a excepción del peligroso circuito de bici, esperemos que consigan del Ayuntamiento el permiso necesario para cambiarlo.



Tras dos pequeñas decepciones y un fiasco en toda regla, he rellenado el depósito de corajina y ya la semana pasada he empezado a entrenar como es debido. Estoy apuntado el 16 de Junio al Olímpico de Málaga para tomarme la revancha, y como si no tengo un reto en condiciones no me decido a entrenar en condiciones, me he liado la manta a la cabeza y me he apuntado al primer medio Iron Man de Sevilla y de mi vida: el I Trisur de Sevilla. Ésa será mi zanahoria para tirar para adelante, poco a poco voy volviendo a la normalidad, si es que se puede considerar normal lo que hacemos nosotros... Lo importante es que a partir de ahora voy a pensar más en disfrutar de las competiciones y en dar gracias por tener salud, tiempo y forma física suficiente para poder hacer estas pequeñas locuras que en tardar más o menos tiempo o quedar en la clasificación más arriba o más abajo, con más ánimo y menos presión espero divertirme más y agobiarme menos.