A estas alturas de la película, si os cuento que el domingo hice 6 Km. corriendo en 39 minutos, lo normal es que la mayoría lo califiquéis como un ritmo muy discreto, propio de un trote cochinero en plan tranquilo. Pero si luego os doy como información adicional que ese entrenamiento lo hice a más de 2.000 metros de altura y con una pendiente aproximada del 5%, la cosa cambia, ¿verdad? Ya se convierte en algo más presentable, o por lo menos así lo veo yo.
Y es que, como ya dijo un tal Einstein, que fue alguien un poco más inteligente que nosotros, el tiempo, la distancia y la velocidad son conceptos relativos. Y en el deporte eso se cumple con mucha frecuencia. Hay muchísimos tipos de condicionantes que favorecen o perjudican los ritmos, y que pueden por tanto endurecer o suavizar una competición: por ejemplo en natación las corrientes, las mareas, el oleaje, la salinidad y la temperatura del agua... En ciclismo por supuesto las pendientes y el viento, pero también la calidad y la anchura del firme, ir en grupo o en solitario... Y en carrera además de la pendiente y el viento, la temperatura, el tipo de superficie, etc.
Pues bien, si ya de por sí un triatlón olímpico y sobre todo un Medio Iron Man son pruebas duras y meritorias por las distancias a recorrer y el tiempo necesario para completarlos, en el Triatlón de Sierra Nevada, el cual se disputó su primera edición este domingo, se daban una serie de circunstancias que hicieron honor al propio título que ellos mismos se han puesto: el triatlón más duro del mundo. No sé si habrá alguno parecido o incluso peor en otro sitio, pero desde luego pocos podrán competir con éste.
Una vez que llego a Pradollano, para hacer tiempo, ambientarme y ponerme a prueba, subo corriendo por la carretera de fuera (la que sirve para ir a las urbanizaciones y los albergues). Es una subida más larga y por lo tanto con la pendiente más suave que por dentro de la estación, y así además me evito tener que lidiar con los jueces, como nos pasa más adelante. Me encuentro muy cómodo, sabiendo regular y respirar de forma profunda para que no me falte el oxígeno, disfruto mucho ese rato y me servirá para coger más confianza en futuras pruebas.
Cuando llego a la parte de arriba y veo a un miembro de la organización, me confirma que en ese punto es por donde los triatletas enlazan con la carretera (de hecho ya había pasado el primero), y comienzo a bajar por ahí para irme cruzando con ellos y darles mi ánimo. Retomo así la figura de espectador activo que tuve en la maratón de Sevilla, es una buena manera de preparar una prueba el entrenar dentro de ella. Voy tratando de animar a todos con los que me cruzo, aunque tengo que reconocer que tampoco tengo mucho salero para éso, al menos lo intento. Mientras tanto, busco a los competidores que conozco del blog: veo así por primera vez a Alejandro-Minda (bueno, en realidad es él quien me reconoce a mí), subo un rato con él, me cuenta lo dura que ha sido la bici, pero charlar y correr cuesta arriba ya es mucho exigirme a mí mismo, no puedo aguantar mucho tiempo a su lado.
Allí ya han llegado a meta los primeros del "corto", todos dicen que ha sido un recorrido durísimo pero impresionante, muy cerca suya están preparando la muy merecida comida reconstituyente que les ayudará a reponerse. Recorro entonces desde la llegada el final en sentido contrario, veo cómo la bajada serpenteando la pista del Río es muy empinada y campo a través, tipo trail. La subo andando, vuelvo a ver a Dani y lo acompaño otro poco. Él se atreve a bajar a toda pastilla, demasiado riesgo para mis tobillos, así que volvemos a separarnos. 
Continuo subiendo y un poco más arriba alcanzo a Roberto. Hacemos la bajada juntos, cuando vamos a llegar a la meta me salgo del recorrido, y aun así una juez/jueza (que cada cual elija la opción que más le guste) me recrimina a mí y amonesta a Roberto por haberle acompañado. No entiendo como se puede ser tan siesa, intransigente, obtusa, incomprensiva y antipática. Me da igual lo que diga el reglamento: ¿acaso los amateurs corremos con la intención de ganar algo? Sólo queremos disfrutar haciendo deporte, no obtenemos con esto ningún beneficio, al menos para mí prima el compañerismo por encima de la competitividad. Menos mal que se quedó en un aviso, si llegan a descalificar a Roberto por mi culpa se me cae el alma a los pies.










